Sucesos

Piden entre 15 y 20 años para un hombre que confesó un asesinato dos años después

En diciembre de 1997, en Pinogordo, Fasnia, el acusado mató a un amigo, lo enterró en la huerta anexa a su casa y después abandonó el coche de la víctima en Las Eras. Al día siguiente quemó sus ropas, las del difunto y el colchón ensangrentado en un vertedero de la finca.

EL DÍA, S/C de Tenerife
3/jul/02 9:41 AM
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Ayer comenzó, en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, el juicio con tribunal de jurado popular por un caso en el que se acusa a un hombre, que residía Pinogordo (Fasnia), de haber disparado en la cabeza a un amigo suyo, tras lo cual lo enterró en la finca anexa a la vivienda, hacer desaparecer su vehículo y quemar sus ropas, las de la víctima y el colchón ensangrentado. Asimismo también se recoge en los hechos que el procesado confesó su crimen dos años después de haberlo cometido.

El acusado manifestó ayer durante su turno de palabra que "yo estaba pasando un calvario en mi interior. Esa noche pasó un accidente, la escopeta se disparó sola. Yo iba a dar cuenta a la Guardia Civil, pero como él estaba casado no lo hice".

Entre asesinato y homicidio

Según el escrito de calificaciones provisionales del Ministerio Fiscal, los hechos son constitutivos de un delito de homicidio por el que solicita una pena de 12 años y medio de prisión y una indemnización para los familiares de 180 mil euros (30 millones de pesetas).

Por su parte, las acusaciones particulares estiman que los hechos son constitutivos de un delito de asesinato por lo que estiman penas de entre 15 y 20 años de prisión.

En cuanto a la defensa, la cual afirma que ha existido un delito de homicidio solicita que se estimen las atenuantes de trastorno mental transitorio, alcoholismo crónico y arrepentimiento espontáneo.

Durante el turno de palabra, el acusado dijo en la Sala que "yo trabajo en las galerías de agua y como peón de albañil. Le conocía - refiriéndose al fallecido - porque había sido compañero de trabajo y porque salíamos a cazar juntos. Yo vivía solo en casa de mi abuelo. Él solía venir casi todas las noches a mi casa a insinuarse. Yo le abría la puerta porque no sabía que era él. Yo estaba pasando un calvario con él y yo no quería que su mujer se enterara de que su marido era así. Se insinuaba de todo. Ya le había dicho en varias ocasiones que me dejara y lo intentaba parar varias veces. Le decía que eso no era lo mío y que yo pasaba de esas cosas. A mí me molestaba y más si se enteraba su mujer que su marido era de esa forma. Un día se presentó en mi casa con un menor de edad de Güímar y me dijo que tenía relaciones con menores". El procesado manifestó ayer durante su declaración que era un alcohólico y que el día de los hechos había bebido vino en casa de un amigo al que le había llevado un cachorro de podenco, luego que se marchó con la víctima a un bar, donde también bebió (cubatas) y que fueron a su casa - su amigo y él - muy borrachos.