Tenerife

El "atasco" en Los Rodeos obliga al pasaje a esperar hasta 48 horas

La niebla que ha cubierto el aeropuerto en los últimos días ha causado retrasos y cancelaciones que han acabado provocando que decenas de viajeros de Binter con destino a otras islas del Archipiélago hayan tenido que soportar listas de espera o aguardar otros vuelos.

EL DÍA, S/C de Tenerife
6/jul/02 12:04 PM
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Hasta pasadas las cinco de la tarde de ayer se habían registrado un total de diez retrasos, todos ellos correspondientes a vuelos interinsulares, en las operaciones de llegada que estaba previsto realizar en el Aeropuerto de Los Rodeos, un balance que se elevó hasta once, diez interinsulares y el enlace de primera hora con Madrid, para el caso de las maniobras de salida.

Las fuentes de AENA consultadas por EL DÍA señalaron que, desde la tarde de ayer y ante la ausencia de niebla, el tráfico aéreo había comenzado a "ajustarse" y los vuelos recuperaban, paulatinamente, sus "habituales parámetros de normalidad".

Por el contrario, un grupo de afectados se ponía ayer en contacto con esta redacción para mostrar su indignación por las demoras que aún se registraban en Los Rodeos, argumentando que algunos usuarios llevaban esperando desde el pasado miércoles el momento de tomar un vuelo hacia Lanzarote.

También censuraban estos pasajeros que la compañía Binter no les hubiera mostrado durante ese tiempo la más mínima atención.

La versión oficial

Fuentes de la citada compañía consultadas por este periódico negaron que se hubiera producido tal circunstancia, asegurando además que toda aquella persona que estuviera en posesión de un billete pudo embarcar sin mayor inconveniente.

La intensa niebla que durante la tarde del miércoles y el jueves se apoderó de la zona donde se ubica el Aeropuerto de Los Rodeos ha provocado múltiples retrasos y cancelaciones, tanto de vuelos interinsulares como nacionales, y un cúmulo de inconvenientes para los usuarios.

Durante estos días, algunos aparatos han sido desviados al Sur y han tenido que "dormir" en el Reina Sofia, lo que ha supuesto, además del obligado traslado de las tripulaciones, la composición de nuevos planes de vuelo y las consiguientes demoras.