La Laguna

"Ha faltado valentía política"

¿Qué ha ocurrido en los últimos 15 meses para que
la idea de crear un órgano gestor que diseñe políticas
comunes y aúne esfuerzos para ofrecer un mejor
servicio a los ciudadanos de Santa Cruz, La Laguna,
Tegueste y El Rosario permanezca estancada?


7/jul/02 14:12 PM
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El 25 de marzo de 2001, EL DÍA recogía en sus páginas las conclusiones de un debate celebrado en esta Casa sobre la mancomunidad del área metropolitana de Tenerife. Entre ellas, destacó el compromiso asumido por todos los participantes, quienes aseguraron que en treinta días el ente supramunicipal iniciaría su andadura oficial bajo la presidencia del alcalde de Tegueste, Vidal Suárez.

Quince meses después, este periódico ha sentado alrededor de la misma mesa de debate a Vidal Suárez y a los alcaldes de Santa Cruz, Miguel Zerolo; La Laguna, Ana Oramas, y El Rosario, Macario Benítez, con el objetivo de que expusieran a nuestros lectores cuáles son las razones que han motivado que la constitución formal de la citada mancomunidad aún no se haya producido.

De las palabras vertidas por los alcaldes, a los que hay que agradecer su sinceridad, se puede extraer un corolario: pese a tener muy claro que los cuatro municipios están condenados a entenderse, ninguno de ellos ha tenido la suficiente valentía política para liderar el proyecto, plasmar su firma en un documento y dar el primer paso para constituir la mancomunidad del área metropolitana.

Así lo señaló el propio Vidal Suárez en una de sus intervenciones, tras advertir de que los ciudadanos tienen muy claro que mancomunarse es una necesidad.

Las elecciones de 2003

En estos momentos, el principal hándicap para los alcaldes de Santa Cruz y Tegueste lo representa la proximidad de las elecciones de 2003, una pega con la que no coincidieron ni Ana Oramas ni Vidal Suárez. La máxima responsable del Ayuntamiento lagunero reclamó que la constitución formal de la mancomunidad se defina antes de los próximos comicios, pues entiende que en caso contrario se corre el peligro de llegar a 2004 sin haber resuelto nada.

También el alcalde de Tegueste se mostró partidario de no demorar por más tiempo la formalización de la mancomunidad. "Debemos ser conscientes - apuntó - de que hay asuntos de suma trascendencia que no admiten espera y los ciudadanos nos han elegido para gobernar ahora. Hay que dejar a un lado - apostilló - la cobardía y los miedos escénicos".

Miguel Zerolo reconoció que la idea de la mancomunidad había quedado paralizada por culpa de los cuatro alcaldes y asumió su cuota de responsabilidad. A su juicio, después del 25 de marzo de 2001 han surgido otras cuestiones, como la ley de grandes ciudades impulsada por el Ministerio de Administraciones Públicas, que han hecho necesario revisar la estrategia planteada en su día sobre la mancomunidad y el área metropolitana, conceptos que, según expuso, son diferentes.

Proyectos y no discursos

Macario Benítez, por su parte, se quejó de que hasta ahora todo haya quedado en meros discursos y exigió que se concretasen proyectos. En su opinión, ésa es la única forma de cimentar la mancomunidad.

Aunque manifestó su disposición a seguir trabajando por hacer realidad este ente supramunicipal, apeló a la generosidad de Santa Cruz y La Laguna con los municipios más pequeños y, además, advirtió de que teniendo en cuenta que el desarrollo de la Capital tinerfeña mira hacia el Sur, su futuro dependerá de lo que haga El Rosario.

En una de sus intervenciones, Macario Benítez recalcó que los vecinos de los cuatro municipios deben tener claro que sus alcaldes están por la labor de sacar adelante esta iniciativa, pero que, en estos momentos, más que mancomunarse deben buscar proyectos comunes.

Durante el debate salieron a relucir algunos reproches de los alcaldes de Tegueste y El Rosario hacia sus homólogos de Santa Cruz y La Laguna, por no actuar con transparencia y dejarles a un lado a la hora de elaborar proyectos como el tren, el tranvía o la conurbación del transporte urbano. Los cuatro regidores sí coincidieron en subrayar el grado de coordinación de las Policías Locales sin que por su parte se hubiera dado un impulso específico.