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Gran Bretaña acepta compartir con España la soberanía sobre Gibraltar

"Sé y entiendo que hay una larga aspiración histórica española para recuperar un día la completa soberanía, pero el acuerdo debe ser permanente", dijo el ministro británico de Exteriores, Jack Straw, cuyo encuentro con su homóloga Ana de Palacio, se aplaza hasta después del verano.

COLPISA, Londres
13/jul/02 2:12 AM
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El ministro británico de Asuntos Exteriores, Jack Straw, afirmó ayer en la Cámara de los Comunes que España y el Reino Unido "están más cerca que nunca de superar 300 años de compleja historia" sobre Gibraltar y mostró públicamente el deseo de su Gobierno de llegar a un acuerdo.

Straw debía reunirse ayer con Josep Piqué para organizar el aparcamiento de la fase final de redacción de una declaración conjunta hasta después del verano. La remodelación del Gobierno español produjo el cambio ministerial y se acordó dar tiempo a Ana de Palacio para informarse.

Como no había reunión en Madrid, el ministro Straw, que viaja la próxima semana a Oriente y se había comprometido a presentar ante los Comunes una moción sobre el estado de las negociaciones con España antes del verano, convocó al Parlamento para la lectura de una declaración.

Diferencias

El ministro británico confirmó que hay un acuerdo general sobre soberanía compartida y diferencias sobre la interpretación temporal. "Sé y entiendo que España tiene una larga aspiración histórica para recuperar un día la completa soberanía, pero el acuerdo tiene que ser permanente", dijo Straw.

Insistió en la posición británica de que "los actuales arreglos" sobre la base militar "deben continuar" y ofreció la garantía gibraltareña para el horizonte final: "El Reino Unido ratificará el nuevo Tratado sólo después de asegurarse el consentimiento de los gibraltareños en referéndum".

La sesión en los Comunes fue peculiar. Straw encontró una perfecta excusa para evadir el leve martirio de algunas sesiones parlamentarias de este año sobre Gibraltar, con el ambiente caldeado por las intervenciones de los progibraltareños, y ofreció una confrontación cuerpo a cuerpo, en la que mostró convicción y seguridad.