Tenerife

Canarias, Marruecos y los hechos contradictorios e inadmisibles


14/jul/02 12:04 PM
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NOS FALTA INFORMACIÓN suficiente. Las indispensables referencias para formarnos criterios fundados. Cuando redactamos este Editorial, valgan verdades, ignoramos el calado que pueda tener la ocupación del islote llamado Perejil, situado a cuatro kilómetros de la ciudad de Ceuta, por un grupo de militares marroquíes de Tierra y de la Armada. ¿Estamos ante un episodio menor, sin ni siquiera rango de incidente? ¿Se trata, en cambio, del inicio de una escalada de agresividad, mucho más grave de lo que pueda parecer en las horas presentes?

La intención de EL DÍA no es la de crear alarmas sin causa entre la ciudadanía tinerfeña, de las Islas. Sin embargo, nuestra inquietud empieza a tomar cuerpo a partir de la ausencia de datos oficiales y veraces en torno al ¿suceso? y a raíz de las distintas interpretaciones que éste ha suscitado en el seno del propio Gabinete Aznar.

Las contradictorias palabras del presidente Román tampoco han contribuido a clarificarnos. ¿La población isleña ha de permanecer "absolutamente tranquila", porque ya él, con "hondísima preocupación", sigue la crisis "minuto a minuto" conectado con el Ministerio de Asuntos Exteriores? ¿Mediante móvil sin batería?

¿Y qué decir de los cinismos, inesperados, patentes, vergonzosos, de la Comisión Europea y de la OTAN, con el supuesto absentismo o el trágala de lo "bilateral"?

RESULTA SORPRENDENTE que, sólo después de la negativa de los soldados de Mohamed VI a desalojar el peñón deshabitado, el Gobierno español precise que aquella es tierra de nadie. Si así fuere, ¿para qué entonces enviar a la Guardia Civil, a unidades "disuasorias" a las que, encima, se les ordena cruzarse de brazos? En su día no se incluyó el enclave como territorio ceutí en el Estatuto de Autonomía, "para evitar conflictos" con Rabat, ¿y tal dejadez es la que, pasados pocos años, ha conjurado la pugna? Pues, ya vemos que no. Todo lo contrario. El discurrir del tiempo, en vez de apaciguar los impulsos anexionistas de una monarquía absoluta, extemporánea, represora y corrupta, los ha exacerbado. ¿Hasta qué grados de ambición territorial? Eso es lo que nos queda por ver y - esperemos que no - padecer.

Pero ni el hijo de Hassan II ni la plutocracia cortesana mora nacieron el jueves. Tampoco, los sufrimientos de un pueblo empobrecido, sojuzgado por los mayordomos de los intereses franceses y norteamericanos, huérfano de libertades y del normal ejercicio de los derechos humanos. Y con nación así tiranizada, da igual el déspota vástago que el padre dictador, fue con la que suscribió España el "Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación", en 1991. ¿De parte y parte? Qué antinomia entre firmas y deberes. Qué sarcasmos.

Antes, a esa camada medieval se le entregó el Sáhara. En el último decenio, ha sido la más beneficiada de las ayudas españolas al Tercer Mundo y de las preferencias, pesqueras, comerciales, de la Europa Comunitaria... con la inalterable influencia de Madrid. Sin condicionarles jamás los privilegios y dádivas, a los autócratas, a que democratizaran el país y permitieran la vida digna de los ciudadanos marroquíes.

A MAYOR ABUNDANCIA de perfectos despropósitos, los mercenarios del monarca alauí pretextan que la presencia militar en la roca Perejil obedece a la "vigilancia, en aguas interiores, del narcotráfico, de la lucha antiterrorista y contra la inmigración clandestina, en particular en la zona del Estrecho de Gibraltar".

Tan burda excusa de las autoridades del principal productor mundial de hachís, sube el tono de las burlas, cuando la UE formaliza en enero pasado, ya con Presidencia del Reino de España, el compromiso de un obsequio. ¿Cuál? El de regalarles 40 millones de euros para que controlen el flujo migratorio en sus fronteras, y con los casi 6.700 millones de pesetas, también de nuestros contribuyentes, agilizan el envío invasor de pateras a los litorales de Canarias.

Fracasada la fórmula de José María Aznar en la cumbre de Sevilla, la de poner en el sitio correcto a los Gobiernos implicados en el tráfico esclavista del siglo XXI, hemos de seguir en el océano de las dudas y las desazones.

¿Significa Perejil un test, algo mucho más intimidatorio? Habría que preguntarles a la Casa Blanca y al Elíseo. Mas, nuestras instituciones deben reaccionar con firmeza y dignidad inteligente, ser veraces y mantenernos al tanto. Tales son nuestros derechos de personas y de pueblo isleño, español y europeo.