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Educación, al rescate de los excluidos

La Consejería despliega tutorías y pone en marcha experiencias piloto en Tenerife y Las Palmas para aquellos alumnos que agotan los recursos académicos y presentan los peores expedientes de estudios y de conducta, lo que los coloca en situación de riesgo social.

EL DÍA, S/C de Tenerife
14/jul/02 2:15 AM
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La Dirección General de Promoción Educativa del Gobierno de Canarias tiene entre sus objetivos la compensación de desigualdades, por lo que trata de paliar carencias educativas y sociales con dos acciones puntuales, unas tutorías de jóvenes dirigidas a chicos desescolarizados (aquellos que, con 16 años, no han titulado aún y proceden de ambientes familiares desestructurados), más otro programa por el que se pretende contribuir a resolver los problemas de convivencia en los centros a través de un taller de prevención de riesgos con alumnos en conflicto social.

La titular de este departamento, Isabel De Luis, dijo a EL DÍA que, en el primer caso, se establecen unos espacios a disposición de los chicos para recibir una mínima formación instrumental y superar los déficits académicos básicos. Así, "cuentan con talleres de carpintería, peluquería, serigrafía y otras actividades que tienen que responder, en muchos casos, a los serios problemas de identidad que sufren estos jóvenes, a los que se une su carácter asocial, otro aspecto que también se trabaja", según la directora general.

Para De Luis, el perfil de estos alumnos es claro: son más chicos que chicas, proceden más de las zonas urbanas periféricas, han sido rechazados por los centros educativos y tienen importantes problemas de disciplina.

No se marca un tiempo definido de estancia en los talleres. Algunos consiguen reincorporarse al mercado laboral e incluso seguir estudiando gracias a alguna de las 19 tutorías actuales, "a las que se unirán 3 nuevas el próximo año; una en La Palma, otra en Guía de Isora y un tercera en Maspalomas", comentó.

Por lo que respecta a los proyectos de prevención de riesgo social o aulas puente, para alumnos en edad escolar, éstos constituyen el último recurso para aquellos pequeños con los que se han agotado las últimas medidas comunes de atención a la diversidad. Isabel De Luis afirma que se han ensayado dos experiencias piloto, en ocho centros de Gran Canaria y Tenerife, por las que se pretende no sólo ayudar al chico sino al centro y a sus familiares. Para ello, cuatro profesionales (docentes, psicólogos y trabajadores sociales) prestan ayuda común.