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Marruecos: "La isla de Perejil es nuestra"

El ministro marroquí de Exteriores, Mohamed Benaissa, manifestó ayer la posición oficial de su país y anunció que, de momento, no contempla enviar a su embajador a Madrid.

COLPISA, Rabat
16/jul/02 2:20 AM
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El ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Mohamed Benaissa, manifestó ayer su voluntad de "incrementar el diálogo con España, porque es la única vía posible para resolver nuestros problemas" bilaterales, pero aseguró que no van a retirar a sus militares del islote Perejil y, además, aclaró que, de momento, no contempla enviar a su embajador a Madrid, Abdesalam Baraka, que fue llamado a consultas por Rabat el pasado 27 de octubre.

Tras cuatro días de silencio oficial tras el desembarco de un grupo de militares marroquíes en el islote Perejil, que Marruecos considera como parte integrante de su territorio, Benaissa compareció ante los medios informativos para dar cuenta de la posición oficial de las autoridades del país magrebí. El ministro se mostró convencido de que España y la Unión Europea acabarán por entender que el desembarco militar marroquí en el enclave del Perejil "no es un acto de demostración agresiva ni de casus belli" por parte de Rabat, sino "una operación policial normal de las que se llevan a cabo en el marco de la lucha contra el tráfico de drogas, la inmigración clandestina y otros delitos".

Por todo ello, el titular de Exteriores aseguró que los militares marroquíes desplegados en el islote permanecerán en él, porque es "una cuestión de soberanía".

Benaissa, que compareció ante los medios informativos acompañado por el secretario de Estado para Asuntos Exteriores, Taoeb Fassi-Fihri, se limitó a leer una declaración oficial de su Ministerio sobre el incidente territorial, que por la mañana ya había sido entregada al embajador de España en Rabat, Fernando Arias Salgado, como respuesta a la nota verbal condenando el suceso que hicieron llegar las autoridades españolas a sus homólogas marroquíes el pasado jueves.

Hechos históricos

La declaración oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores, que fue leída en árabe por Mohamed Benaissa y en francés por Taoeb Fassi-Fihri, destaca que "el Gobierno de su majestad el rey sigue deseando que las relaciones hispanomarroquíes descansen sobre bases sanas, constructivas y de respeto mutuo", porque Marruecos está convencido de que "el diálogo franco, abierto y sereno sigue siendo la mejor vía para construir conjuntamente el futuro de nuestras relaciones".

Sin embargo, el texto mantiene que, basándose en una serie de hechos históricos, que "el islote de Leila (Perejil) siempre ha sido parte integrante del territorio marroquí", y "fue liberado en 1956, con ocasión del fin del protectorado español sobre la zona norte del Reino de Marruecos". Desde entonces, señala el documento, "las fuerzas de seguridad marroquíes han asegurado una presencia" en el enclave "hasta 1970", y "a partir de esta fecha se han desplegado cada vez que ha sido necesario, en función de las exigencias de la seguridad en la región".

El islote Perejil, prosigue la declaración, "está incluido en las aguas territoriales marroquíes", como, según Marruecos, así lo demuestran una serie de acuerdos firmados con España y documentos de "los servicios del catastro español".

Operación de vigilancia

Recuerda el Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí en su declaración que "cuando el gobierno español se planteó, en 1986, incluir Leila en el territorio municipal de Sebta (Ceuta), Marruecos reaccionó oficialmente acerca de las autoridades españolas con una nota verbal".

Por todo ello, Rabat considera que "en este asunto no hay más que una simple operación de vigilancia, en una zona sensible", y sostiene que "el Reino de Marruecos permanece resueltamente vinculado a los principios fundamentales de la legalidad internacional y en particular a la defensa de la integridad territorial de los dos países", que queda contemplada en acuerdos como la Declaración Conjunta hispanomarroquí del 7 de abril de 1956 y el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación de 1991.

La Prensa marroquí, en francés y en árabe, volvió ayer a la carga contra el Gobierno de José María Aznar, al que acusó de ser el responsable de esta nueva crisis bilateral.