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Bandera española en Perejil

Tropas de elite españolas tomaron por sorpresa y sin un solo disparo el control del islote en una operación diseñada el pasado sábado, en la que participaron 28 "boinas verdes".

COLPISA, Madrid
18/jul/02 2:24 AM
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Seis días después de que tropas marroquíes invadieran isla Perejil, 28 soldados de elite españoles pusieron fin en la mañana de ayer a la ocupación alauí del peñón con una operación relámpago, por sorpresa y sin disparar un solo tiro. Unidades navales apoyaron la operación de los "comandos", que llegaron a la isla a bordo de tres helicópteros. Los seis marines marroquíes que custodiaban el islote fueron hechos prisioneros y, de inmediato, trasladados a Ceuta para ser repatriados al país magrebí.

Un tercio de la Legión quedó como retén en la isla, donde desde primera hora del día ondeó la bandera española. En todo momento, el presidente del Ejecutivo, José María Aznar, mantuvo informado al Rey Juan Carlos del operativo, mientras el vicepresidente primero, Mariano Rajoy, se puso en contacto con los principales partidos.

La orden de Aznar

La orden de desalojar el disputado enclave partió el propio presidente Aznar, que durante la noche estuvo reunido con el gabinete de crisis formado por los ministros de Defensa, Federico Trillo; Exteriores, Ana Palacio; y el vicepresidente primero, Mariano Rajoy.

Según precisaron fuentes gubernamentales, la decisión de recurrir a la fuerza fue tomada después de que el titular de la diplomacia marroquí, Mohamed Benaissa, confirmara, en diversas conversaciones telefónicas con su homóloga la tarde del martes, la intención del país vecino de, no sólo no retirar sus tropas, sino de que aumentar su presencia de manera "permanente" para poner en marcha un puesto de vigilancia.

Los preparativos del operativo militar, que había sido diseñado por el Alto Mando del Ejército el pasado sábado, apenas 48 horas después de la invasión, comenzaron al alba, pese a que el fuerte viento de levante de 35 de nudos dificultaba el vuelo de las cinco aeronaves que debían participar en el despliegue.

A esas horas, el buque de la Armada que desde el Golfo de Cádiz coordinaba el operativo ordenó el inicio de las maniobras. A las 6:13, 28 miembros del Mando de Operaciones Especiales (MOE), los comandos españoles del Ejército de Tierra, con base en Rabassa (Alicante), ponían pie en el islote de Perejil, transportados desde el aire a bordo de tres helicópteros artillados "Cougar" del Batallón de Maniobras (BHELMA) de Valencia, mientras otros dos helicópteros "Bvlkow" de reconocimiento y ataque sobrevolaban la zona en labores de apoyo.

En el mar, dos patrulleras de la Armada, otras dos de la Guardia Civil, las fragatas "Numancia" y "Navarra" y dos submarinos de guerra seguían de cerca, aunque sin intervenir, la operación militar española, mientras aviones de combate F-18 y Mirage F-1 permanecían en alerta.

Otros cuatro barcos de guerra españoles - dos corbetas, una fragata y un buque anfibio de desembarco - se mantuvieron alejados de la zona en conflicto, aunque listos para actuar.