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Cita diplomática en Rabat

Tras nueve meses de discrepancias, España y Marruecos reabrirán hoy el diálogo para tratar de recomponer sus maltrechas relaciones y diseñar un nuevo marco de cooperación.

COLPISA, Madrid/Rabat
22/jul/02 2:36 AM
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Tras nueve meses de discrepancias, los gobiernos español y marroquí reabrirán hoy el diálogo para tratar de recomponer sus maltrechas relaciones y diseñar un nuevo marco de cooperación.

Los ministros de Asuntos Exteriores de ambos países, Ana Palacio y Mohamed Benaissa, se reunirán en Rabat para cerrar los términos del acuerdo alcanzado el sábado en torno al islote del Perejil y estudiar una solución definitiva al conflicto sobre el control del peñón.

España ofrecerá a Marruecos compartir el uso de la roca y reforzar la colaboración entre los cuerpos de seguridad para combatir las mafias del narcotráfico que operan en la zona, pero el reino alauí quiere aprovechar el encuentro para plantear formalmente sus reivindicaciones soberanistas no sólo sobre Perejil, sino también sobre Ceuta y Melilla, extremo que el Ejecutivo de Aznar rechaza.

El acuerdo de compromiso alcanzado el sábado, gracias a los buenos oficios del secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, dejó abiertas muchas interrogantes. El Gobierno renunció a su exigencia previa de obtener de Marruecos "garantías oficiales y serias" de que no volverá a ocupar Perejil y se conformó con el aval que ofreció Estados Unidos para mantener el islote "sin tropas ni banderas". Pero los comunicados emitidos traslucen las diferencias que tendrán que solventar los ministros en Rabat.

La reunión entre Palacio y Benaissa se presenta complicada. El Ejecutivo español ha querido destacar la importancia del acuerdo como "punto de partida" de unas nuevas relaciones "amistosas" y apuntado el "gesto de buena voluntad" que supone la celebración del encuentro.

El interés prioritario del Ejecutivo es resolver el contencioso de Perejil. Palacio quiere arrancar de Benaissa el compromiso explícito, que no recogió el comunicado de Rabat, de respetar el statu quo anterior a la ocupación y empezar la negociación.

La ministra Palacio ofrecerá compartir el uso del islote por la Guardia Civil y la Gendarmería para combatir el tráfico de drogas, el contrabando y la inmigración ilegal y no rechazará abordar en el futuro la soberanía del peñón, siempre que Marruecos no plantee otras aspiraciones.

Problemas en la mesa

Sin embargo, el reino alauí quiere que los dos países aborden todos los problemas de carácter político, económico y social que han "perturbado" las relaciones bilaterales, como son la reivindicación marroquí de los enclaves españoles de Ceuta, Melilla y las islas Chafarinas; la posición de Madrid ante el conflicto del Sáhara occidental; la inmigración clandestina hacia España, la pesca, el tráfico de drogas o las exportaciones de productos agrarios marroquíes a la Unión Europea.

El secretario de Estado de Asuntos Exteriores y hombre de confianza del rey Mohamed VI, Taoeb Fassi-Fihri, anunció ayer que su país "no sólo quiere dar explicaciones" a España ""sobre el asunto del islote marroquí" de Perejil, "sino también sobre el conjunto de temas y asuntos que han perturbado las relaciones" entre ambos países.

Hasta la fecha, Marruecos había manifestado ciertas reticencias a tratar con su vecino del norte los aspectos de carácter económico y social más polémicos, sobre todo el de la inmigración clandestina y el de tráfico de drogas, aunque estos asuntos saldrán también en la conversación.