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COMENTARIO NACIONAL FEDERICO ABASCAL

Incomodidad para el Gobierno


23/jul/02 21:04 PM
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LAS RELACIONES HISPANOMARROQUÍES llevaban un tiempo siendo manifiestamente mejorables, por lo que se les habría aplicado un principio de la diplomacia universal, según el cual todo lo mejorable que no se mejora, acaba empeorando, como así ha sucedido en este caso. Pero también se sabe en diplomacia que el deterioro artificial o emocional de algunas relaciones bilaterales lleva implícito su propio sistema corrector, por el que, mediante un mecanismo de rectificaciones, se vuelve a la normalidad. Entre España y Marruecos parece que ese mecanismo se habría puesto en marcha.

El primer contacto bilateral tras la crisis del islote Perejil, o en los estertores de esa crisis, ha sido extremadamente frígido, por lo que nuestra ministra de Exteriores, Ana Palacio, habría soportado ayer una temperatura glacial en momentos de su conversación en Rabat con su colega marroquí Benaissa. En Marruecos los gestos diplomáticos forman una liturgia muy compleja, y todos los embajadores españoles han podido comprobar cómo un gesto del rey, fuera del abuelo o del padre del actual monarca, o de éste mismo, producía y produce reacciones unánimes en el país.
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