Criterios
DRA. A. M. ENEBRAL CASARES

¿Acaso la Iglesia está de moda?


23/jul/02 21:04 PM
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POR UNAS U OTRAS CUESTIONES, no hay semana si ya no día en que la Prensa no aporte interesantes informaciones y noticias varias sobre temas de Iglesia. Cuando no son los profesores de religión, son los escándalos de curas gays y pederastas; y por contra, una cadena de beatificaciones, o la salud del Papa; o la inmediata jubilación del valioso arzobispo de Milán, frente a la mantenida y muy superada edad de numerosos cardenales vaticanistas; la legalización del movimiento de los Kikos; y la censura, por otra parte, del movimiento o corriente "Somos Iglesia" nacido en Austria, que en 1995 llegaba a España con 20.000 adhesiones en parroquias, comunidades religiosas, sacerdotes, teólogos, obreros y movimientos de base; y las aspiraciones de las mujeres al sacerdocio, y sus ilícitas ordenaciones.

Me recuerda esto la condena de herejía que emitía la Iglesia contra Galileo (s. XVII) por descubrir que la Tierra giraba alrededor del sol, y ello contradecía a la Biblia que en unos salmos aludían su firmeza. Galileo tuvo que doblegarse, pero al salir del tribunal exclamó: "¡Pero se mueve!". Omitiendo posturas y razones de unos y otros, como Galileo puedo decir que ¡mantengo firme mi idea!: la Iglesia no consiste en la imposición y el arbitraje absoluto de un grupo de "superhombres" únicos sabios, santos, poderosos, infalibles y cuasi divinos. Y pues el Espíritu Santo habita en todos los buenos cristianos sin discriminaciones de poderío, lo correcto sería mantener hermanadamente la inspiración adecuada a la necesidad de los distintos grupos cristianos; a base de establecer la convergencia de unos y otros en frecuentes reuniones ("sínodos") para compartir, aportar y corregir lo que pareciese oportuno o necesario. A modo de sugerencia podríase tomar idea de las asambleas de los distintos jefes de gobiernos de países hermanos. No bastan sólo reuniones de obispos, ni de sólo superiores generales de Comunidades Religiosas: deberán constituirse conjuntamente religiosos y seculares, sacerdotes, teólogos, y representantes del pueblo llano; hombres y mujeres.

Se planteaba también días pasados el derecho al sacerdocio de las mujeres; a lo que decididamente respondo con estos tres argumentos: 1) Claramente se afirma en la epístola a los Hebreos que el sacerdocio levítico de la antigua alianza, fue sustituido en la Nueva por el sacerdocio del único santo y eterno Sacerdote, elegido y ungido por Dios en Jesús, a quien Él eligió y llamó así: "Hijo mío eres tú, Yo te he engendrado" (Hb 5,5). Y expresamente en Hb 6 se dice: "Elevémonos a la doctrina perfecta sin volver a echar los cimientos de la doctrina sobre los bautismos y la imposición de manos...", "y así queda abrogado el orden anterior..." (7,18) etc. 2) Debemos entender, pues, que el llamado sacerdocio es un ministerio dedicado al servicio del culto que rememora la ofrenda de Jesús, quien quiso significar la inmolación de su cuerpo en el símbolo del "pan" que se destruye al ser asumido como alimento de vida para quien lo consume. 3) Por eso, para rememorar esa acción de Jesús, su "persona" deberá estar representada por un "hombre"; no una mujer. A excepción de este sacro memorial, nada obsta que la mujer (soltera o casada) asuma cualesquiera otros ministerios.

DRA. A. M. ENEBRAL CASARES