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España y Marruecos superan Perejil y se dan un plazo de reflexión hasta septiembre

Palacio y Benaissa acordaron un calendario de reuniones bilaterales para superar la crisis, pero no hubo acuerdo sobre una decisión mutua para el regreso de los embajadores.

COLPISA, Rabat
23/jul/02 2:40 AM
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COLPISA, Rabat

España y Marruecos sellaron ayer su reconciliación tras nueve días de grave conflicto político y militar en torno a la territorialidad del islote de Perejil, y lo hicieron de la mano de sus respectivos ministros de Asuntos Exteriores, Ana Palacio y Mohamed Benaissa, que acordaron volver a reunirse en septiembre en Madrid para "abrir un diálogo franco y sincero con objeto de reforzar las relaciones bilaterales". Una decisión recogida en el escueto comunicado emitido al final de la reunión y sin que los protagonistas realizaran declaraciones.

En un ambiente muy tenso al principio, e incluso de dureza verbal producto de los "malos entendidos" telefónicos entre ambos ministros durante los últimos días, la titular de Asuntos Exteriores española cumplió el encargo de ratificar con su homólogo marroquí el acuerdo alcanzado el pasado sábado entre Madrid y Rabat sobre el enclave de Perejil, intentar superar la larga etapa de desencuentro que viven los dos países e iniciar un rumbo basado en el diálogo y el entendimiento.

Palacio y Benaissa no se salieron del orden del día acordado para la reunión con la intervención de Estados Unidos, según fuentes oficiales españolas, que trataba de rematar de una vez el conflicto por el islote Perejil con referencia a su soberanía, su utilización militar y civil, la coordinación de actuaciones militares y la buena fe que ha venido presidiendo la situación en los últimos cuarenta años. Unos aspectos que se recogen en la carta del secretario de Estados norteamericano, Colin Powell que sirvió para superar la crisis con la retirada española del islote.

Evitar una escalada militar

El objetivo es evitar una escalada militar como la que han protagonizado los dos países vecinos durante los últimos días. Palacio y Benaissa realizaron consultas al más alto nivel durante la reunión.

Según las fuentes consultadas, el ministro marroquí intentó en varias ocasiones abordar otros asuntos "delicados" de las relaciones bilaterales como la situación de Ceuta y Melilla, así como la posición de España respecto a la decisión de la ONU sobre el futuro del Sáhara pero la contestación española fue que esos asuntos no estaban en el orden del día acordado para esa reunión. Durante el intercambio de puntos de vista que duró cuatro horas, dos más de lo previsto, se hizo referencia a la conveniencia de que los embajadores de ambos países volvieran a sus respectivos puestos en Madrid y Rabat pero no se tomó ninguna decisión en común, según fuentes oficiales españoles, y se remitió a la decisión soberana de cada Gobierno al respecto.

El acuerdo Powell

A la salida de la reunión, Madrid y Rabat señalan en un comunicado conjunto que el acuerdo ratificado recoge el espíritu de la propuesta de entendimiento bilateral planteada por Colin Powell. Además, ambos países aclaran que las negociaciones entre "ambas partes no prejuzgarán sus respectivas posiciones en relación con el estatus de la isla". Por todo ello, los jefes de las dos diplomacias anuncian su voluntad de llegar a "un entendimiento" recíproco y basado en "la buena fe", que permita "abrir un diálogo franco y sincero" para fortalecer las relaciones hispano-marroquíes.