Criterios
ENRIQUE MARTÍN BRAUN

Amenidades de Unelco


24/jul/02 21:04 PM
Edición impresa

NUESTRO GOBIERNO AUTÓNOMO, que no tiene autonomía para gobernar (los últimos hechos así lo confirman), ha demostrado, en estos años no sólo su falta de libertad para realizar cualquier cosa decente en beneficio del común, sino, además, un total desinterés por asuntos graves que afectan al Archipiélago. Desde los transportes hasta las energías, pasando por el calvario de las eternas obras públicas, en Canarias vivimos sujetos a las decisiones de tres o cuatro ilustres ineptos, lo que las convierte en no-decisiones. Así, bienamadas compañías, como Unelco, han hecho sobre nuestro territorio auténticos disparates de difícil solución. Pero lo malo de todo esto es que estas tropelías han sido consentidas por aquellos que tienen la obligación de velar por el interés colectivo. La Consejería de Industria ha sembrado de rosas el camino que viene recorriendo Unelco y jamás se ha atrevido a preguntar por qué esparce hollín sobre los vecinos de Igueste de Candelaria. Estos vienen denunciando la situación desde hace años y nadie los ha escuchado. Lo mismo ocurre con nuestra querida Refinería, productora de unos magníficos olores que perfuman nuestra Capital desde comienzos del siglo pasado. Y ahí sigue (vamos a admitir que los niveles de contaminación están dentro de las normas europeas. Eso, al menos, es lo que, empecinadamente, nos viene contando su director).

Nuestros políticos, cogidos de la mano de Unelco, han sido incapaces de prever el crecimiento desmesurado del Sur de Tenerife, y ahora vienen con prisas. Esto es, la inepcia de ambos (no hay que ser muy listos para saber que a un nuevo edificio hay que proporcionarle los servicios mínimos) ha terminado por crear la situación que ellos mismos denuncian como insostenible. Los que son insostenibles son ellos mismos y se debería llegar a un rejuvenecimiento de plantillas, en el Gobierno y en la compañía. Seguro que entre la gente nueva habrá alguien que piense que no únicamente de tendidos aéreos vive el hombre.

Unelco es un monopolio y, como tal, tiene poder sobre los canarios. Desconocemos si alguna de nuestras autoridades se ha interesado por el estado de los transformadores. ¿Los habrán colocado, al menos, sobre algunas sillas? Lo que sí sabemos, porque tenemos la carta delante enviada desde... Las Palmas de Gran Canaria, es el abuso impugne de Unelco con sus abonados. A uno de ellos, un buen amigo, le comunican en la carta citada, que llegó con retraso, que disponía hasta el 18 de julio para pagar una factura. Si no, procederían al corte de la energía con todos los inconvenientes que esto conlleva. Bien. Nuestro amigo llama a un teléfono que especificaban. Y al otro lado suena una voz de... la Península. Es decir, la carta llega desde Gran Canaria y quien va a atender la reclamación es una señora que no sabe dónde estamos. Se le dice que debe tratarse de una equivocación, pues es la primera vez que sucede en tantos años, y que diga a qué banco mandaron la factura. Como era de esperar, la entidad no correspondía con la de nuestro amigo y se le sugiere que envíe de nuevo la factura a la dirección correcta. Contestación: mientras no se pague lo que se debe (25 euros) no se recogen nuevos datos. Si el error era de Unelco, ¿por qué nuestro amigo tiene que dirigirse a su banco, para luego llamar a la compañía y hablar con una máquina? (Cuando se telefonea a Unelco no sale una persona: se escucha una máquina a la que se debe responder). Esta gestión personal llevó dos horas. Hollín, máquinas que hablan con los abonados, transformadores inundados, en el suelo, que dejan a nuestra Ciudad sin fluido tres días, ineptos que no saben anticiparse a los acontecimientos, atención inexistente (cuando hay problemas siempre comunican) y el atropello constante a nuestras Islas en el entorno y en la economía. ¿De acuerdo, entonces, en que no hay autonomía para gobernar?

ENRIQUE MARTÍN BRAUN