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MANUEL FERNÁNDEZ VEGA *

"Felipismo Zapatero"


26/jul/02 2:52 AM
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DESDE QUE GONZÁLEZ perdió las elecciones, la oposición en España se ha visto sumergida en un mar de inestabilidad, de falta de proyecto, sin rumbo y representada por líderes que se "desinflan" fácilmente. Desde la transición hasta la última legislatura de González, la oposición ha estado siempre representada por políticos de talla como fue el caso de Fraga, González, Suárez, Anguita o el propio Aznar. Actualmente, en una legislatura y media hemos visto pasar por el papel de líder de la oposición a tres políticos: el primero fue Borrell, que accedió sin las bendiciones del aparato del partido resultando un bluf; el segundo fue Almunia, que produjo un sentimiento de apatía, y el tercero es Zapatero que, tras una elección inextremis por pocos votos en un congreso, no tardó mucho en provocar la frustación en el seno del felipismo al no ser capaz de configurar una alternativa creíble al gobierno del Partido Popular.

Aznar, al dejar la Presidencia Europea en Sevilla, precisamente en Sevilla, como el gobernante capaz de borrar hasta la sombra de González, sobre todo con su gesto de abandonar voluntariamente el poder, era y es demasiado para el cuerpo del felipismo materializado en Zapatero, "felipismo Zapatero". Es aquí donde podemos encontrar el origen de la gota que colma el vaso de la frustación felipista y que desparrama su estrategia absurda y estéril, de evitar a toda costa que Aznar realice su proyecto, para que no deje como herencia su programa electoral cumplido, y poder enfrentarse así al sucesor de Aznar en las mejores condiciones posibles para sus intereses partidistas, intentando que España llegue a las Elecciones Generales del 2004 en las peores condiciones posibles, tanto económica como socialmente. Esta frustración no sólo afecta a la "izquierda" como facción política, sino que se traslada sin remedio al entorno económico y social del núcleo más duro del felipismo, el cual ha sentido más la pérdida del poder que las sucesivas derrotas electorales, reaccionando con idéntica impotencia, porque al fin y al cabo, el poder es algo más que el gobierno.

Un ejemplo de esta actitud del "felipismo Zapatero"es su respuesta a la reforma del sistema de protección por desempleo, su actual caballo de batalla, que refleja un interés claro en que el mensaje no sea el que realmente contiene el texto del Decreto. Si se lee con detenimiento se comprueba al instante que no hay ningún recorte en el esquema de protección por desempleo, esto es, la relación entre días cotizados y días trabajados y días en que se tiene acceso a la protección no se altera, y todo el esquema de derechos individuales que significa actualmente la relación de protección por desempleo (cotización - prestación contributiva o subsidio) no se modifica. Por tanto, esta reforma no se ha merecido una huelga general, ni por el contenido, en la que no hay ningún recorte, ni por la forma en que se ha planteado, ni por la situación general de nuestro mercado de trabajo, con más empleo que nunca en su historia y con niveles de paro significativamente más bajos que en los últimos años, con una recuperación de la estabilidad en el empleo, y una mayor incorporación de las mujeres y de los jóvenes al mercado de trabajo. La finalidad de la reforma laboral, al margen de posicionamientos más políticos que sindicales, es seguir avanzando en el camino del pleno empleo que es la gran prioridad del Gobierno.

Estoy convencido que la senda seguida por el Gobierno es la adecuada y que el presidente Aznar dejará, tras esta legislatura, sus objetivos cumplidos, esto es: más crecimiento económico, menos paro, impuestos más bajos y una economía liberalizada.

* Vocal del Comité Regional

del NNGG del PP de Canarias

MANUEL FERNÁNDEZ VEGA *