Tenerife

Un cabrero que llegó a santo

Vilaflor se honra con haber sido la cuna del Hermano Pedro, nacido hace 376 años en el pueblo más alto de España, quizás porque es el primer canario en subir a los altares. Sin embargo, la vida y obra de este pastor que cuidó su rebaño en la costa del Médano trascendió al otro lado del océano.
PEDRO ALEMANY,
31/jul/02 12:05 PM
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(enviado especial a Guatemala) El 19 de marzo de 1626 nació en Vilaflor el Hermano Pedro, hijo del matrimonio formado por Amador González de la Rosa y Ana García, quienes lo educaron en la religión católica. 21 de marzo de 1626. Fue bautizado en la parroquia de San Pedro Apóstol de su pueblo natal. Tuvo cinco hermanos: Pablo de Jesús, Mateo, Juan, Lucía y Catalina. Desde corta edad cuidaba rebaños en Vilaflor. Lo apacentaba en las costas del Médano, refugiándose en la Cuevita que está consagrada a la oración. Uno de los primeros contratiempos que sufrió, siendo niño, fue el pleito en el que se vio inmerso su padre, cuando un vecino lo denunció y Amador fue sancionado, siendo expropiado de su pequeño rebaño, el único medio de subsistencia de la familia. Ante este contratiempo, la familia se encomendó a la Virgen de Candelaria, que obró su milagro en la familia del Hermano Pedro. Al regreso del pleito, el padre del Hermano Pedro se encontró con su vecino, quien le dijo que le devolvería el ganado. "Si queréis que os devuelva a la hacendilla lo haré con muy buena voluntad, pero en cambio me habéis de dar a vuestro hijo Pedro para que me sirva". En 1637 llegó a Tenerife desde la Península Fray Luis de San José Bethencourt, misionero en América y pariente del Hermano Pedro. El 4 de septiembre de 1650 y tras debatirse entre la vocación matrimonial y sacerdotal, se traslada a La Habana y se pone al servicio de un tejedor, después de haberle pagado diez pesos para aprender el oficio. Sin embargo, su estancia allí fue fugaz, pues se trasladó a Honduras. 1651. Para poder subir al barco, el capitán le permitió el embarque con la condición de que trabajara a bordo, adoptando una actitud que era ejemplo para toda la tripulación. Tan buen ejemplo dio, que el capitán le impidió que bajara a tierra por la pérdida que suponía para él no contar con el Hermano Pedro. El santo decide acatar la orden del capitán, confiado a Dios en poner remedio a este sorprendente obstáculo. Sin zarpar la nave del puerto de Honduras, Pedro enfermó gravemente de unas fiebres muy altas que alarmaron a la tripulación. Ante el temor al contagio, el capitán ordenó dejarlo en una playa para que le dieran sepultura. Estando enfermo, emprendió viaje incierto en el golfo de Honduras, culminando en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala. Fatigado por el largo trayecto, llegó a la ciudad de Petapa. El 18 de febrero de 1651 llega a Guatemala, dos años después de haber abandonado su isla natal. Los cronistas cuentan que, cuando eran las dos de la tarde, llegó por el puente llamado de Matasanos y, en ese mento, el Hermano Pedro besó el suelo y retembló la tierra. Pedro se instaló en el Hospital Real debido a su débil salud. De 1651 a 1653 trabaja en el taller del alférez Pedro Armengol. La amistad que hizo con el hijo del propietario le permitió formarse en el mismo colegio que él: el colegio de los jesuitas. El 14 de febrero de 1655 entra en la orden tercera franciscana, tras descartar el sacerdocio. En 1654 las dificultades en el estudio lo desaniman y decide abandonar La Antigua, dirigiéndose a Petapa donde entró a la iglesia para orar. Allí oye a la Virgen del Rosario que le manda volver a La Antigua.

El 8 de diciembre de ese mismo año firma "El Pacto de Sangre" de defender la Inmaculada Concepción de María con el sacrificio de su propia vida.

El 10 de enero de 1655 presenta la petición para ingresar a la Orden Franciscana Seglar (Tercera Orden Franciscana) y el 11 de junio de 1656 hace su profesión en la misma, y se dedicó por completo a la iglesia del Calvario, ayudando a terminar la construcción y posteriormente en sus jardines sembró un árbol de Esquesúchil, el 19 de marzo de 1657, llamado hoy "El árbol del Hermano Pedro".

El 24 de febrero de 1658, compra por 40 pesos la casita de María Esquivel, que actualmente son las ruinas que estan en la Posada de Belén que la convirtió en sala de enfermería por la noche e instala un Oratorio para la Virgen, que será la escuela de doctrina cristiana y primeras letras para niños y adultos analfabetos y un hospicio para forasteros sin techo. Es reconocido como el primer alfabetizador de Guatemala y bajo su nombre se condecora a los que se destacan en el trabajo por la salud. A partir de este año reúne en su hospitalito a los primero Hermanos Terciarios fundado así el cuarto hospital en la historia de Guatemala y el primero de convalecientes en América y el mundo.

El Hermano Pedro recorría las calles de la ciudad pidiendo indulgencias por las almas del purgatorio, sonando su campanita, recordando que "un alma tienes no más, si la pierdes ¿Qué harás?". Su continua ocupación fue la oración, la penitencia y el trabajo en beneficio de los necesitados.

En 1661 Antonio Rodríguez, terciario franciscano, pasa a vivir con el Hermano Pedro en la Casa de Belén, consitituyéndose en el primer compañero de Pedro. El 7 de diciembre de 1663 el Hermano Pedro solicita al Rey Felipe IV la aprobación del Hospital de Belén.

El 20 de abril de 1667, ya enfermo de gravedad, dicta su testamento en el Hospital de Belén en el que pide de limosna que se le entierre en la Iglesia del Señor San Francisco El Grande en la Capilla lugar de entierro de los terciarios.

El 25 de Abril de 1667 a dos de la tarde en el Hospital de Belén, mirando un cuadro de San José exclamó: "Esta es mi Gloria" y expiró.

El obispo Don Payo de Rivera, el 20 de agosto de 1667, aprueba las primeras Constituciones de los Hermanos Belemitas. Con este acto, nace jurídicamente la nueva orden de los Hermanos Belemitas.