Tenerife
LO ÚLTIMO:
El hombre que echó ácido a su exnovia viajó de Italia a Tenerife solo para agredirla leer

Gracias

La iglesia de San Francisco El Grande, en Antigua, acogió ayer una multitudinaria ceremonia oficiada por el obispo de Tenerife en honor del Hermano Pedro.

PEDRO ALEMANY
1/ago/02 12:05 PM
Edición impresa

(enviado especial a Guatemala)

La iglesia de San Francisco El Grande, en Antigua (Guatemala), amaneció ayer abarrotada de fieles venidos desde todo el país, y entre los que se encontraban los 452 peregrinos canarios, para asistir a la solemne eucaristía de acción de gracias que ofreció el obispo de Tenerife, Felipe Fernández, ante la tumba del Hermano Pedro que, pese a lo anunciado, no fue abierta durante la ceremonia.

El prelado tinerfeño estuvo acompañado por el arzobispo de Ciudad de Guatemala, Rodolfo Quezada Toruño. Ambos habían secundado el martes al Papa Juan Pablo II en la ceremonia de canonización del Hermano Pedro, y ayer volvieron a encontrarse para celebrar juntos una emocionante misa que arrancó aplausos de los fieles en muchos momentos y en la que fue continuamente exaltada la figura y obra del santo, así como el lazo de unión que éste representa para Canarias y Guatemala.

La misa consiguió que ayer no fuera un día en absoluto cotidiano para un pequeño pueblo, Antigua, cuyos habitantes, en su mayoría indígenas, presumían de la enorme dicha que les ha tocado vivir estos días y que se ofrecen a compartir con cada canario que les saluda. Nada volverá a ser lo mismo para ellos, ni tampoco para Vilaflor.

Orgullo compartido

Al orgullo compartido por repartirse la biografía y obra del Hermano Pedro, se le une ahora el saberse pueblos para siempre unidos a la figura de un santo "como lo está San Francisco con Asís o Santa Catalina con Siena", según recordó el obispo tinerfeño durante la homilía.

En su homilía, el prelado nivariense, Felipe Fernández, dedicó una primera parte a dar gracias a Dios "por el regalo del Hermano Pedro; por su nacimiento en el seno de una familia humilde, pero piadosa y honrada, en Vilaflor; y por las maravillas que obrastes en él y a través de él en tanta gente y continúas obrando aquí y ahora en Guatemala, Centroamérica y Canarias".

Felipe Fernández agradeció al Señor el haber dejado en el santo chasnero "un impresionante y a la vez cercano ejemplo de fe, oración, humildad, caridad, penitencia y tantas otras virtudes", además de un poderoso intercesor que, como él lo predijo y lo ha cumplido, mejor hermano nos ha sido allá que lo fue acá".

Igualmente, el obispo de Tenerife mostró a Dios su gratitud durante la ceremonia "porque, a través del Hermano Pedro, dos patrias, España y Guatemala, dos orillas, Canarias y Guatemala, han quedado unidas y hermanadas ya para siempre".