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Uruguay sufre saqueos en una jornada de paro y cierre bancario

El temor a que los protagonistas del primer atraco de un supermercado tuviesen imitadores se concretó ayer en zonas periféricas de la capital uruguaya.

EFE, Montevideo
3/ago/02 3:16 AM
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Veinticuatro horas después del primer caso, con un paro sindical y los bancos cerrados, trece locales de ventas de alimentos fueron desvalijados simultáneamente por grupos de personas en barrios pobres y hubo numerosos intentos de saqueo en otros, según reconoció el ministro del Interior, Guillermo Stirling.

El ministro, que señaló que estas acciones no tenían "justificación alguna", llamó a respetar el derecho a la propiedad privada y advirtió de que hay grupos "perfectamente organizados" que quieren "desestabilizar" la sociedad uruguaya y "su estilo de vida".

"Esto estaba perfectamente planificado", agregó.

Sin embargo, el principal líder de la oposición, Tabaré Vázquez, del izquierdista Frente Amplio, señaló que los saqueos ocurren porque los uruguayos "pasan hambre" debido a la crisis económica.

"Un número importante" de personas fueron detenidas como presuntos autores de los saqueos, cuyas imágenes, transmitidas por todos los canales de televisión, recordaron lo sucedido en Argentina, a fines de diciembre pasado, en vísperas de la renuncia de Fernando de la Rúa a la presidencia.

Desórdenes

Los desórdenes se produjeron cuando se cumplen tres días consecutivos con los bancos cerrados al público por decisión del Gobierno y en coincidencia con un paro de cuatro horas convocado por la principal central sindical para pedir que se garantice la estabilidad del sistema financiero como medio de reactivar la economía.

El paro concluyó con una marcha hasta la Presidencia del país, en donde dirigentes de los sindicatos reclamaron una concertación de toda la sociedad para buscar salida a la crisis y medidas concretas para paliar sus "dolorosas secuelas", como la creación de una canasta básica de alimentos a precios reducidos.

El Plenario Intersindical de Trabajadores-Convención Nacional de Trabajadores (PIT-CNT) señaló que la respuesta a su convocatoria fue "imponente", teniendo en cuenta que se anunció el miércoles, después de que el ministro de Economía, Alejandro Atchugarry, confirmase que el festivo bancario se extendía hasta el viernes.

El transporte público funcionó sólo con servicios de emergencia en la capital uruguaya, cuyo centro, sin actividad bancaria y con la huelga, se veía casi desierto.

Las filas en los cajeros automáticos, que no están incluidos en el festivo bancario, fueron menores que el miércoles.

El Banco Central autorizó a las empresas públicas y privadas a pagar sus salarios en efectivo o mediante operaciones de cajero, medida que rige igual para las jubilaciones.

El presidente Jorge Batlle convocó a los principales líderes políticos del país a una reunión en la que el ministro Atchugarry explicará la situación económica y la marcha de las negociaciones que se desarrollan en Washington para que los organismos internacionales adelanten ayuda comprometida previamente y otorguen asistencia adicional.

El Gobierno confía en la ayuda de 1.500 millones de dólares.

Las reservas del Banco Central de Uruguay, que en diciembre eran de 3.100 millones de dólares, ahora suman sólo 650 millones debido a que tuvieron que usarse para que los bancos uruguayos pudieran entregar los fondos reclamados por los titulares de depósitos.

Desde hace siete meses, el sistema bancario perdió casi el 45 por ciento de sus fondos, debido fundamentalmente a un aumento de la retirada de los depósitos por el impacto del "corralito" argentino y a la incierta situación económica regional.

Suspensión de actividades

La decisión del festivo bancario se tomó a la par que la de suspender las actividades de dos bancos del Grupo Velox, que habían sido intervenidos en junio pasado al descubrirse que sus fondos fueron transferidos a Islas Caimán.

Otras tres entidades bancarias están con problemas.

Ayer se firmó por varias entidades un documento pidiendo al Gobierno un diálogo nacional.