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La mitad de los inmigrantes que llegaron a Canarias en 2000 fueron extranjeros

Según el estudio presentado ayer por el Instituto Canario de Estadística (Istac), esta variable se incrementó con respecto a 1999 hasta doblar el contingente de foráneos que han establecido su residencia en el Archipiélago. La tendencia se presume en alza cuando alumbren los datos de 2001.

SERGIO LOJENDIO, S/C de Tenerife
3/ago/02 3:20 AM
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Canarias ha dejado de definirse por la emigración, un rasgo ya tradicional de su comportamiento demográfico, para convertirse en una zona receptora de flujos humanos. No en vano, el Archipiélago se sitúa entre las comunidades que durante el último decenio ha registrado mayores incrementos de población y no precisamente por su crecimiento vegetativo, sino por los aportes del exterior.

El estudio de migraciones correspondiente al año 2000, presentado ayer por Adán Martín, vicepresidente del Gobierno Canario, y Álvaro Dávila, director general del Instituto de Estadística de Canarias (Istac), refleja esta tendencia y, además, singulariza un dato: el incremento de la inmigración extranjera llegada a Canarias en 2000, la mitad del volumen total.

Poniendo en relación las magnitudes de los años 1999 y 2000, casi se dobló el contingente de foráneos, que pasó de 12.655 a 23.416, mientras el aumento de los inmigrantes procedentes de otras comunidades del Estado fue del 6 por ciento, con 23.792 personas en 2000 frente a las 22.384 que llegaron en 1999.

En conjunto, el número de inmigrantes creció de los 35.039 que arribaron en 1999 a los 47.208 de 2000, un aumento del 35 por ciento que promete incrementarse cuando alumbren los datos de 2001.

En Gran Canaria, los países que más inmigrantes extranjeros aportaron fueron, por este orden, Colombia, Marruecos, Cuba y Alemania, mientras en las Islas Occidentales se aprecia un origen diferente y casi histórico. Así, en Tenerife los aportes principales llegaron desde Venezuela, Alemania, Reino Unido y Cuba, siendo también la Octava Isla el punto de partida de la mayoría de los foráneos llegados a La Palma, La Gomera y El Hierro, mientras los colombianos eligieron Lanzarote y Fuerteventura, un grupo humano este último que se ha dimensionado.