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Un coche bomba de ETA asesina a una niña de 6 años y a un hombre en Alicante

El atentado, dirigido contra el cuartel de la Guardia Civil de la localidad de Santa Pola, provocó heridas al menos a otras cuarenta personas. Según los médicos, cuatro de ellas sufrían lesiones de gravedad.

AGENCIAS, Alicante
5/ago/02 3:24 AM
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Dos personas, una niña de 6 años y un hombre de unos 50 años, fallecieron ayer tras la explosión de un coche bomba colocado por la organización terrorista ETA frente al cuartel de la Guardia Civil de la localidad de Santa Pola.

La deflagración se produjo sobre las 20:30 horas y alcanzó de lleno a una parada de autobús atestada de gente, por lo que al menos cuarenta personas resultaron heridas.

El atentado sacudió los cimientos y sembró el caos en la turística ciudad de Santa Pola, que en esta época del año triplica su población por la masiva afluencia de visitantes. Al caer la tarde, muchos de ellos abandonan la playa y se encaminan a las paradas de los autobuses ubicadas en las calles del centro de la población para dirigirse a las urbanizaciones periféricas.

El vehículo estaba cargado con una importante cantidad de explosivo, ya que la deflagración destrozó las fachadas de varios de los edificios circundantes. Según fuentes municipales, en varios inmuebles las paredes se derrumbaron; los cristales de escaparates y ventanas saltaron por los aires en un radio de 150 metros. Todo el barrio de El Palmeral quedó sin suministro eléctrico ni tampoco agua corriente.

Un amasijo de hierros

El coche utilizado por los terroristas quedó hecho un amasijo de hierros irreconocible, así como varios de los que se encontraban junto a él, por lo que las fuerzas de Seguridad no pudieron concretar su marca y modelo.

Según el delegado del Gobierno en Valencia, Francisco Camps, un hombre nacido en 1945 en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) y residente de Torrevieja (Alicante) falleció en el acto en la parada del autobús, mientras otras 40 personas resultaron heridas de diversa consideración.

Las primeras unidades de la Cruz Roja y dotaciones de la Policía Local que llegaron a la zona se vieron desbordadas por la magnitud del atentado.

Entre los que sí requirieron transporte urgente se encontraba una niña de 6 años de edad, hija de uno de los guardias civiles. Según portavoces de la organización humanitaria, las graves heridas que padecía la pequeña, sobre la que cayeron los muebles de la habitación en la que jugaba a la espera de la hora de la cena, provocaron su muerte antes de que la ambulancia en que viajaba llegase al Hospital General de Elche.

Entre los heridos trasladados al centro médico ilicitano, cuatro de ellos presentaban lesiones de extrema gravedad, y los facultativos del complejo sanitario reconocieron que su vida corre peligro. Los restantes sufren lesiones de diversa consideración, aunque, según fuentes médicas, no cabe temer por sus vidas.