Sucesos

Al menos 40 muertos en dos accidentes de peregrinos de una secta religiosa en México


EFE, México
7/ago/02 9:44 AM
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Al menos 40 peregrinos de la secta "Iglesia de la Luz del Mundo" murieron la pasada madrugada en dos accidentes de autobús ocurridos en el centro y norte de México.

El siniestro más grave se produjo en el kilómetro 200 de la autopista México - Michoacán - Guadalajara, cuando un autobús del año 1976 que transitaba con un permiso provisional, sin placas (matrícula) ni tarjeta de circulación, perdió los frenos y se estrelló contra un puente en las proximidades de Zitapécuaro.

El siniestro causó la muerte a 33 personas, entre ellas unos once niños, y 15 heridos.

Según las primeras versiones, el vehículo había sido contratado en Tlantlahuitepec (Guerrero, sur de México), por un grupo de peregrinos que pretendía llegar a Guadalajara, para asistir a un encuentro internacional organizado por la secta a partir del próximo día 7.

Además, otros ocho peregrinos de esta congregación murieron y 13 más resultaron heridos cuando el autobús en que viajaban volcó, en la carretera Tampico - Sánchez Román, en el norte del país.

Los peregrinos procedían de Tamaulipas, en la frontera con Estados Unidos.

El portavoz de "La Luz del Mundo" explicó que la organización ha informado a sus fieles de ambos siniestros a través de internet.

Reunión de simpatizantes

La secta pretende reunir a decenas de miles de simpatizantes de todo el mundo en un encuentro anual organizado entre los próximos días 7 y 15 para recrear la Santa Cena, en Guadalajara.

"La Luz del Mundo" surgió como una rama de la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús, una derivación de la Iglesia Pentecostal. Su fundador, Eusebio Joaquín González se estableció en Guadalajara en 1926. En la actualidad, la secta está liderada por el hijo del fundador, Samuel Joaquín Flores, quien extendió la influencia de "La Luz del Mundo" por varios países de Centro y Suramérica.

Los seguidores de esta organización creen que la Palabra de Dios solo puede venir del "Siervo de Dios", encarnado en Samuel, el único autorizado para interpretar la Biblia.

Con el fin de evitar la "contaminación" del exterior, los aaronitas requieren permiso de los dirigentes para viajar, estudiar, trabajar o contraer matrimonio. Los hermanos de la Luz tienen prohibido beber, escuchar música, bailar e ir al cine, para mantener puras sus almas.