Tenerife
JOSÉ SABATÉ FORNSHIJO ADOPTIVO DE TENERIFE

"Más que una ayuda, el REF era necesario"

Cinco décadas de estancia en Tenerife, en las que ha dejado su huella como uno de los padres del Régimen Económico y Fiscal, han acabado por dar a José Sabaté el título de Hijo Adoptivo de la Isla, muy merecidamente.

PEDRO ALEMANY, S/C de Tenerife
11/ago/02 12:06 PM
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El Cabildo entregó hace escasas semanas la distinción de Hijo Adoptivo de Tenerife a José Sabaté Forns, nacido en Barcelona en los últimos suspiros de la década de los veinte, pero que ha encontrado en los canarios el estímulo suficiente para permanecer hasta hoy en las Islas. Con ocasión de ese homenaje, ha encontrado tiempo para hacer recuento de su vida y resumir algunos de sus logros profesionales y personales.

- ¿Cómo han recibido sus familiares y amigos, y usted mismo, ese reconocimiento del Cabildo a su labor?

- Yo, personalmente, me siento muy honrado y satisfecho. Es un título entrañable que mis allegados reciben también con mucho orgullo por todo lo que significa. En realidad, yo ya me sentía tinerfeño desde hace mucho tiempo. Hace 51 años que estoy en la Isla y en todo ese tiempo he recibido la comprensión, generosidad, apoyo y colaboración de los canarios. Ser nombrado Hijo Adoptivo de Tenerife sólo supone para mí una adopción de derecho, el cierre del anillo por parte del "orfebre" más querido por todos los tinerfeños: el Cabildo.

- ¿Qué le trajo a Tenerife?

- Mi llegada fue exclusivamente por motivos laborales. Terminé mi carrera y vine a trabajar para la empresa Disa, a la que he estado vinculado durante todo este tiempo, y a la que tengo que agradecer públicamente que además de ser mi segunda familia me haya alentado para que pusiera mi modesta vocación de servicio al entorno social de la Isla.

La llegada

- ¿Qué se encontró en Tenerife cuando llegó y cómo vivió sus primeros años aquí?

- Lo primero que haces cuando llegas a un lugar es establecer diferencias y, evidentemente, la situación en Tenerife era bien distinta a la que se vivía en Barcelona. La visión que se tenía en la Península del Archipiélago era casi como si se tratara del extranjero. De hecho, valga como anécdota, cuando terminé la tesis doctoral no me la dejaban meter en la Península por carecer del entonces preceptivo certificado de origen. Eso era una clara muestra de que Canarias, no sólo estaba aislada física y económicamente del resto del país, sino incluso discriminada. Además, te llevaba a preguntarte: ¿Qué esta pasando aquí? ¿Qué puedo hacer?

- ¿Como fue su inicio en la esfera pública?

- Tardé tiempo en ostentar mi primer cargo. Al principio me dediqué exclusivamente a mi trabajo, como era mi obligación, pero también a conocer la Isla. Una cosa era el medio urbano, placentero y tranquilo, y otra muy distinta los pueblos del Norte y del Sur. Por exigencias del trabajo, al menos una vez al mes daba la vuelta a la Isla, lo que me sirvió para tener un contacto permanente con el mundo rural y de paso para identificar desde muy pronto muchos de los problemas reales de los tinerfeños. Tengo que añadir, además, que el mito tan difundido y demagógicamente fabulado del "aplatanamiento" del canario se me rompió en pedazos muy pronto.

- El Régimen Económico y Fiscal es sin duda una de sus mayores contribuciones a la Isla, ¿qué le llevó a ser uno de sus redactores?

- Por aquellos años había surgido en Canarias un movimiento que perseguía reforzar y actualizar las especialidades que históricamente ya tenía el Archipiélago, y en el que el Consejo de Empresarios de Santa Cruz de Tenerife, del que fui elegido presidente, tuvo un protagonismo muy importante. Lo cierto es que el Gobierno acabó creando una comisión interministerial para estudiarlo y, más tarde, un grupo de trabajo de cuatro personas que lo elaboraron y entre las que estuve yo.

Incomprensión

- ¿Cómo recuerda usted el camino que llevó a la obtención de ese REF?

- Las reuniones fueron muy complicadas y ásperas, incluso tensas, por el centralismo exacerbado de algunos sectores de la Administración Central, incapaces de entender la necesidad de afrontar un indispensable proceso de consolidación de las especialidades históricas canarias. Afortunadamente, el ya fallecido Francisco Fernández Ordóñez, que actuaba entonces como presidente de la Comisión Interministerial del REF, entendió desde el principio nuestras especiales características. Su figura fue providencial para sacar el REF adelante. Pese a ello, en las Islas aún no se le ha dado el reconocimiento que merece.

- Hay quienes dicen que esta política de subvenciones y ayudas, más que ayudar al desarrollo de Canarias, ha entorpecido el desarrollo y la competencia empresarial

- Es indudable que en cierta forma puede ser así, pero también lo es que las condiciones no son las mismas para el empresariado de fuera que para el de aquí, que tiene que enfrentarse con el obstáculo de la lejanía, la ultraperificidad, como la llaman ahora. Este tipo de compensaciones, configuradas históricamente en las especialidades canarias, no suponen una ayuda, sino una necesidad.

- Con el paso de los años Canarias acabó integrándose en Europa, perdiendo algunas ventajas y ganando otras, ¿cree usted que desde la Unión Europea se están comprendiendo sus especiales condicionantes? ¿Va a afectar negativamente la incorporación de nuevos países a la UE, seguramente más necesitados de ayudas?

- Mire usted, las regiones ultraperiféricas tienen una problemática que no es exactamente igual al resto de la Europa comunitaria, y además no de una forma coyuntural, marcada por el calendario, sino de forma estructural. Yo creo que Europa lo está comprendiendo, pese a que surgirán nuevas necesidades que atender en esos países y a que aún queda nos mucho camino por andar.

- José Sabaté también será recordado por participar en la creación del Patronato Insular de Turismo en 1973, único en el país por aquellas fechas. ¿Qué caracterizó a aquella etapa?

- El sector turístico estaba sumido en constantes crisis coyunturales, de manera que fue muy positivo para la Isla que en aquel momento, bajo la tutela del Cabildo Insular, se creara un organismo así, en el que se integraron los verdaderos protagonistas de la actividad: los CIT de la Isla, el sector hotelero y extrahotelero, las agencias de viaje, los transportistas, etcétera.

- ¿Sigue pasando el futuro de Canarias casi exclusivamente por la industria turística?

- Las Islas, a lo largo de su historia económica, se han caracterizado por vivir de los monocultivos, desde el plátano al tomate, pasando por la cochinilla. No ha habido demasiadas opciones para salir de ahí. A partir de ahora creo que será importante diversificar, para no depender en demasía del turismo, pero la clave estará en fidelizar a los visitantes para que repitan. No es una tarea fácil, pero sin duda es una de las asignaturas por las que pasa el futuro del turismo en Canarias, junto a la protección del paisaje y de la calidad del servicio.

- ¿Cuáles son para usted los principales retos a los que se enfrenta el Archipiélago en los próximos años?

- Sin duda son muchos. Pero no sólo en el ámbito económico, sino también en el cultural y en el formativo, en los que el dinamismo es permanente. No obstante, yo los resumiría en que el verdadero reto será no detenerse en el camino. De estas sinergias producidas por el mayor crecimiento económico y cultural hay que sacar la máxima rentabilidad usando la imaginación y el sentido común.

Preocupación política

- Usted, que procede de Cataluña, una región caracterizada desde siempre por su preocupación por la política, ¿considera que los canarios han perdido el interés por ella en los últimos años?

- No, sinceramente no creo que sea así, al menos no en un sentido absoluto. Lo que ocurre es que dentro del mundo político hay muchas acepciones. El canario no pasa de la política global, de lo que interesa o se puede hacer en su tierra. Puede que no se interese demasiado por determinados incidentes, pero no creo que exista un sentido de abandonismo por parte del ciudadano medio. Todo lo contrario, en líneas generales ha demostrado tener un alto sentido de la responsabilidad.

JOSÉ SABATÉ FORNSHIJO ADOPTIVO DE TENERIFE