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La viuda de Chillida dice que la polémica de Tindaya "le causó el daño más grande"

El portavoz del Gobierno Canario, Pedro Quevedo, se mostró ayer convencido de que el escultor recientemente fallecido encontró en las Islas "más comprensión y admiración" que rechazo.

EFE, San Sebastián, S/C de Tfe.
26/ago/02 4:34 AM
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Pilar Belzunce, la viuda del escultor donostiarra Eduardo Chillida, fallecido el pasado lunes, aseguró que la polémica suscitada por su proyecto artístico para la montaña canaria de Tindaya "le causó el daño más grande que se le pudo hacer", y reveló que, al parecer, el declive de su estado de salud "empezó ahí".

Belzunce explicó, en una entrevista publicada ayer por "El Correo" y "El Diario Vasco", que su marido creía que Tindaya "iba a ser una cosa maravillosa para la humanidad, porque allí nadie podía tomarse por más importante que otro" y "todos seríamos igual de pequeños en aquel lugar".

Escrituras en el suelo

"Sin embargo - añadió - , cuando llegamos - allí - nos encontramos con escrituras por el suelo - que decían - Chillida no mates Tindaya, cuando él lo que quería era resucitarla".

"Los canteros eran quienes estaban matándola", agregó Belzunce, quien opinó que, aunque "los llamados ecologistas actuaron con buena voluntad", destruyeron "algo muy bonito" y eso "hizo mucho daño" a Eduardo, quien, por otra parte, "no iba a cobrar ni cinco".

"Eduardo ha cumplido todos sus sueños, excepto Tindaya. Nada de lo que ha querido hacer y ha hecho fue por otro motivo que porque le salía del alma", recalcó.

La viuda de Chillida, que no se ha separado del artista desde que lo conoció cuando ella tenía quince años, indicó que en el futuro se dedicará a su familia y se ocupará de la obra de su esposo, así como de vigilar que "no se hagan cosas que no se deben hacer" con ella porque en eso se ha vuelto "tan rígida como él".

Dificultades del proyecto

Por su parte, el portavoz del Gobierno de Canarias, Pedro Quevedo, aunque manifestó la determinación del Ejecutivo Autónomo de culminar el proyecto del genial escultor vasco, reconoció que en la gestión del mismo han surgido "dificultades", aunque precisó que, posiblemente, el artista no estaba acostumbrado a este tipo de vicisitudes, y subrayó que Eduardo Chillida halló en el Archipiélago más comprensión y admiración hacia su obra que rechazo ante su propuesta sobre la montaña de Tindaya.