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Hoy serán incinerados los restos del periodista Luis Carandell, que falleció ayer en Madrid

Uno de los más queridosy respetados maestros de su oficio murió, en la madrugada del jueves, a los 73 años, en el hospital en el que estaba ingresado a causa del cáncer que minaba su salud en los dos últimos años. Sus cenizas serán esparcidas en la localidad alcarreña de Atienza.

COLPISA, Madrid
30/ago/02 4:46 AM
Edición impresa

El periodista y escritor Luis Carandell, uno de los más queridos y respetados maestros de su oficio, falleció en la madrugada del jueves en Madrid a los 73 años.

Carandell fallecía en el hospital en el que se hallaba ingresado, a causa del cáncer que venía minando su salud en los dos últimos años. Corresponsal, cronista parlamentario, viajero, articulista tan irónico como versátil, dotado escritor y vivaz tertuliano, Carandell ha sido una de las figuras más destacadas, queridas y respetadas del periodismo español en la segunda mitad del siglo XX.

Reposará en Atienza

Sus restos mortales fueron conducidos en la mañana de ayer al tanatorio municipal de Madrid. Tras su incineración de hoy, mañana serán conducidos a la localidad alcarreña de Atienza, donde Carandell pasaba largas temporadas de descanso tras una vida de plena dedicación al periodismo.

Luis Carandell Robuste había nacido en Barcelona el 24 de febrero de 1929 en el seno de una familia de la alta burguesía catalana. Fue el mayor de siete hermanos y pasó la infancia entre San Sebastián, Burgos y Bilbao. Estaba casado desde 1956 con Eloísa Jaeger y del matrimonio nacieron dos hijas, Eugenia y Zoraida.

Licenciado en Derecho y formado como periodista en unos cursos del Ateneo de Barcelona, se inició en la profesión en 1949 el diario "El Correo Catalán". Sería después corresponsal de "El noticiero universal" en Egipto, Israel, Turquía, Iraq y Japón, además de enviado especial a multitud de países para cubrir acontecimientos como la guerra del Yom Kippur, la caída de Haile Selassie en Etiopía o la portuguesa revolución de los claveles.

De su estancia en Singapur, Ceilán, Tailandia o la India daría cuenta en uno de sus varios libros de viajes "Oriente Medio". De regreso a España, sería colaborador estelar de publicaciones como las revistas "Triunfo" - allí alumbró la serie "Celtiberia show" - , "Cuadernos para el diálogo o las vitriólicas", "Por favor" y "Hermano lobo".

Columnista sagaz

Su labor como columnista comienza en el diario "Informaciones", unas colaboraciones que tendrían su continuación en las más importantes cabeceras españolas.

Ejerció Carandell el periodismo en todas su facetas con audacia, brillantez y reconocimiento. Tras su etapa como corresponsal, fue el más apreciado cronista parlamentario en la transición, presentador de telediarios en la televisión pública en los 80, articulista para cabeceras como "El Sol", "El Independiente", "El País" y "Diario 16".

Fue también colaborador de Antena 3, Radio Voz y la Cadena SER y presentó programas culturales como "La hora del lector" o "Carandelario". Sus últimas apariciones tuvieron lugar en el programa "Lo que es la vida", de RNE.

Domiciliado en Madrid desde los años cuarenta, situado ideológicamente "más a la izquierda que a la derecha", Carandell fue un catalán ejerciente con alma castellana, tendiendo siempre puentes entre la ciudad Condal en la que nació y la Villa y Corte en la que vivió más de medio siglo. Un esfuerzo que tenía su recompensa en 1981, cuando fue nombrado hijo adoptivo de Madrid. Había abandonado Barcelona durante la Guerra Civil, cuando su padre, joven abogado, se sumó a grupo de destacados abogado de Foment del Treball que en 1936 dejaron la ciudad Condal para protegerse en el bando nacional.

Celtiberia y compañía

Pero fue en sus muchos libros donde Carandell desplegó su más fina ironía, su capacidad de observación y sarcasmo y el inteligente humor que siempre derrochaba desde una socarrona erudición. Publicó a mediados de los setenta su celebérrimo "Celtiberia show", una recopilación de chocantes hallazgos carpetovetónicos que constituían una ácida y desternillante crónica de la España negra y cazurra que desaparecía.

Publicaría luego títulos como "Vivir en Madrid", "Los españoles", "Tus amigos no te olvidan", "¿Qué pasa en Madrid?", "Celtiberia bis", la antología de anécdotas parlamentarias "Se abre la sesión", "Retrato de un siglo", "Habas contadas", "El show de sus señorías", "Ser hombre", "Vida y milagros de Monseñor Escrivá de Balaguer", entre otros muchos.