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Tejina levanta hoy en la plaza los corazones chicos de las tres calles

El barrio lagunero celebra el día de los corazones infantiles de tortas, frutas y flores, con lo que el futuro de la tradición es seguro.

EL DÍA, S/C de Tenerife
1/sep/02 4:54 AM
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Las Fiestas de San Bartolomé de Tejina contarán hoy, a las 11:30 horas, con uno de los actos que contribuyen a mantener vivas las costumbres del pueblo canario como es la entrada de los tradicionales corazones chicos de las tres calles a la plaza de la iglesia, acompañados de sus parrandas, haciendo la ofrenda a la Virgen de la Encarnación, copatrona de Tejina y su parroquia.

A las 16:00 horas habrá actuación de las parrandas de cada corazón, seguido del descuelgue y juegos infantiles.

A las 19:00 horas comenzará el certamen de bandas con desfile desde El Ramal hasta la plaza de la iglesia y conciertos de las bandas la Agrupación Cultural San Sebastián de Tejina, Nivaria de Arafo y Las Candelas de Candelaria.

Los actos concluirán, a las 20:00 horas, con la cabalgata y la quema del haragán chico desde la plaza de la iglesia hasta El Ramal y vuelta a la plaza. Los organizadores de la fiesta hacen una llamada a los padres para que acompañen a sus hijos con un pito.

Los años sesenta

En el programa de las fiestas, Andrés Pedro Suárez Hernández recuerda que "allá por los años 60 y una vez finalizada la fiesta de San Bartolomé, a los más pequeños nos quedaba en el cuerpo cierta melancolía. Se iban los cochitos, la noria, las casetas de tiros y Los Corazones, afición principal de los menores de mi época, quienes nos entreteníamos observando cómo los grandes elaboraban los tortas, seleccionaban la fruta y cuidaban con exquisito esmero su colocación en el formidable manto verde que daría vida al mismo".

El escritor no se olvida tampoco cuando a los más pequeños se les echaba amablemente de la casa de doña Encarnación porque molestaban, siendo el motivo de ello el querer realizar con algún sobrante de harina y trozo de cinta de colores, "lo que podría parecerse más a una pelota de gofio mal amasada, que a un amago de torta de corazón".

Prosigue Andrés Pedro Suárez Hernández, hablando de que "en esta década, solían reunirse los chicos de los diferentes barrios del pueblo, no necesariamente los de las calles de Arriba, Abajo y El Pico, sino otros como los de Milán o El Lomo".