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La Ertzaintza desactiva en Bilbao un coche bomba con 30 kilos de titadine

Entre los incidentes acontecidos a lo largo de la madrugada de ayer, se registraron tres explosiones de artefactos de fabricación casera colocados en cajeros automáticos de dos entidades bancarias de Pamplona y una de Cizur Mayor, causando cuantiosos daños materiales.

COLPISA, Bilbao
2/sep/02 4:58 AM
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Intensa la actividad que tuvo la Ertzaintza a lo largo de la madrugada de ayer con la desactivación en Bilbao de un coche bomba colocado por ETA con 30 kilos de titadine y con el estallido de tres artefactos explosivos de fabricación casera que explotaron en cajeros automáticos de dos entidades bancarias de Pamplona y una de Cizur Mayor, causando cuantiosos daños materiales.

El coche bomba que contenía 30 kilos de explosivos y que estaba colocado en una calle de Bilbao, tenía como objetivo una patrulla de la policía autonómica. La policía se vio obligada a desalojar de sus viviendas a numerosos vecinos que acogieron con temor e indignación el intento de atentado, y con alivio la acción de los especialistas.

ETA dio su primera respuesta seria a la suspensión de actividades de Batasuna ordenada por el juez Baltasar Garzón y a la previsible ilegalización de la formación radical por el Tribunal Supremo. El atentado, sin embargo, no se consumó gracias a la intervención de artificieros de la Ertzaintza, que ahora busca a los tres supuestos miembros de ETA autores del robo de la furgoneta y la posterior colocación cargado con 30 kilogramos de titadine colocados en una olla.

Fuentes del departamento de Interior confirmaron que la carga explosiva habría sido "suficiente para causar una masacre" y "hacer volar a nuestras patrullas".

La furgoneta, una Volkswagen Transporte blanca, fue robada a las 12:30 horas del sábado en la localidad vizcaína de Dima a punta de pistola por tres encapuchados que dijeron hablar en nombre de ETA. Los asaltantes abordaron al conductor y le dejaron atado a un árbol.

Tras liberarse de sus ataduras, el hombre avisó a la Ertzaintza que montó un dispositivo especial de búsqueda del vehículo ante la posibilidad de que fuera utilizada para cometer algún atentado. A las 21:00 horas, la furgoneta fue localizada junto a un muro en la calle Zamakola.

Ante el temor de que el vehículo ocultara alguna trampa o pudiera ser accionado a distancia, la Ertzaintza acordonó la zona en un radio de 800 metros y desalojó a los vecinos de varias viviendas. Los perros adiestrados confirmaron la existencia del explosivo y los especialistas en desactivación desmontaron el sistema de detonación del artefacto con la ayuda de un robot para, a continuación, inutilizar su carga explosiva.

Terrorismo callejero

En torno al estallido de los tres artefactos explosivos, fuentes de la Ertzaintza informaron que las bombas estaban confeccionadas con petardos adosados a bombonas de camping-gas y garrafas de gasolina. Las explosiones causaron cuantiosos daños materiales. Fue el incidente más grave en una noche plagada de disturbios y ataques a bienes públicos y privados en el País Vasco y Navarra en respuesta de sectores radicales a la suspensión de actividades de Batasuna.

La delegación del Gobierno en Navarra informó que la primera explosión se produjo alrededor de las 02:00 de la madrugada en el barrio pamplonés de La Chantrea. La segunda , en la calle Villafranca, a la misma hora, mientras que la tercera tuvo lugar a las 02:30 horas, en la localidad de Cizur Mayor. Todas causaron cuantiosos daños.