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"¿Ves esta mano?, pues te voy a hacer a ella"

María y Teresa son los nombres ficticios de dos mujeres, una tinerfeña y otra italiana, las dos residentes en la Isla, que sufren maltrato psicológico, aunque la primera también ha conocido la violencia física. La amenaza de muerte es común a las dos.

IOSUNE NIETO, S/C de Tenerife
4/sep/02 5:08 AM
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María y Teresa. Nombres ficticios, por supuesto, como oculta debe quedar su cara o la más mínima seña que las pueda identificar, de dos mujeres que son víctimas de maltrato psicológico, lo que significa soportar desde la humillación del insulto a la amenaza de muerte o de perder a los hijos.

María puede sumar al maltrato psicológico padecido el que su novio durante algo más de un año pasara un día a la acción. "Me dieron cuatro puntos de sutura en Urgencias porque me rompió el labio, y aunque los médicos me preguntaron hasta cuatro veces cómo me había caído, yo oculté que me había pegado". También le solía decir: "¿Ves esta mano?, pues te voy a hacer a ella".

Al principio su novio no era así, coincide con otras tantas maltratadas, aunque su felicidad tampoco duró mucho. "Me tuvo tres meses en bandeja de oro, me llevaba a los mejores sitios, me llamaba, era muy cariñoso y me valoraba muchísimo".

Los malos tratos se fueron desencadenando poco a poco y a los seis meses le prohibió salir a partir de las siete de la tarde. "Me llamaba y si no estaba me empezaba a insultar con que si era una cabra o un penco", cita entre otras palabras peores. "Y si íbamos a un baile o a un bar, me decía que si ya había mirado a alguien y nos teníamos que levantar e irnos, y me llamaba de todo".

Peor fue con el tiempo, porque "el hecho de no hacer lo que él quería, o contestarle o mirarle atravesado, eso ya le volvía loco". Cree que "lo malo de todo es que yo y todas las que sufrimos esto es porque lo permitimos". Y confirma el engaño. "Lo veía como qué celoso, me quiere mucho, aunque no me dejaba que hablara con los amigos, y si puede me aleja de mis hijos".

Tiene dos, de 14 y 10 años, de su primer matrimonio, aunque afortunadamente se han mantenido al margen del problema gracias a que su pareja no quiso entablar ninguna relación con ellos. Aunque eso no quiere decir que no hayan sufrido.

María acudió a la Asociación Solidaridad y Cooperación Canaria, especializada en la atención a mujeres maltratadas, para pedir apoyo once meses después de empezar su calvario. "Necesitas especialistas que te ayuden a sobrellevar el día que lo dejes, el poder seguir con tu vida, porque estás enganchada psicológicamente".

Pero no sólo siguió aguantando, sino que está embarazada de quien ahora mismo le da "asco". Aunque admite que este hecho al menos le ha servido para reaccionar.

La teoría, la que partía de la Asociación, de su familia o de sus amigos, que le aconsejaban que tenía que dejarle la tenía, pero la fuerza psicológica le fallaba. "Yo vivo de mi trabajo y tengo mi casa, no tenía por qué aguantarlo, pero estaba enganchada. Y creo que él necesita también tener una persona así a su lado para sentirse superior, a la que humillar y pegar".