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La boda Agag - Aznar, un enlace con pompa real

El presidente español "casó" a su hija en presencia de las principales autoridades del Estado, del Reino Unido e Italia. Es la primera vez que una novia sale de La Moncloa.

COLPISA, San Lorenzo del Escorial
6/sep/02 5:12 AM
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José María Aznar se rodeó ayer de las principales magistraturas del Estado para casar a su hija Ana con Alejandro Agag, quien fuera su asistente personal en La Moncloa hasta 1999. En un escenario de reminiscencias imperiales, la basílica del Monasterio de San Lorenzo del Escorial, tumba de Felipe II, la joven pareja (20 años ella, 31 él) se dio el sí ante más de mil invitados llegados de toda España y del extranjero.

La afluencia de autoridades de todos los estamentos públicos, encabezadas por los Reyes, y de mandatarios extranjeros, como Tony Blair y Silvio Berlusconi - que fue testigo del novio - , contagió de un aire de acontecimiento de Estado al enlace, a pesar de su carácter estrictamente privado. La presencia real y de varios jefes de Gobierno obligó al despliegue de un abrumador operativo de seguridad a cargo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, cuyo coste no se ha hecho público. El señorial empedrado del Patio de los Reyes fue testigo del incesante goteo de invitados que fueron llegando desde poco antes de las seis de la tarde, una hora antes de la fijada para el inicio de la ceremonia. Para entonces, ya había hecho acto de presencia el cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio Rouco Varela, quien ofició la misa.

La novia, fiel a la tradición, se retrasó algo más de diez minutos para aparecer sonriente por el portalón, del brazo de su padre y padrino, un José María Aznar más risueño de lo habitual. Los servicios de Prensa del PP, encargados de coordinar la cobertura informativa, acreditaron a cerca de 400 periodistas de 90 medios de comunicación españoles y extranjeros. Los tres poderes del Estado tuvieron destacada presencia en la ceremonia. Don Juan Carlos y Doña Sofía llegaron a la basílica poco antes de las siete de la tarde en medio de los aplausos de los curiosos, concentrados en las inmediaciones del monasterio. Sonrientes y bronceados, Sus Majestades saludaron con cordialidad a la madre de la novia, Ana Botella, que acudió a recibirlos a la puerta, lo mismo que el novio, Alejandro Agag, y su madre, Soledad Longo.
Los monarcas presidieron la ceremonia y la novia y su padre, cuando llegaron a la iglesia y antes de acercarse al reclinatorio frente al altar, los saludaron conforme al protocolo.
No es la primera vez que los monarcas asisten a la boda del hijo de un presidente del Gobierno, aunque sí en activo. Ésta es la primera ocasión en la que una novia sale de La Moncloa para casarse.

Quien no estaba entre los convocados fue el tercer ex jefe de Gobierno de la democracia, Felipe González. Es más, ni un solo miembro de la oposición estaba incluido en la larga lista de invitados, copada por cargos públicos, diputados y presidentes de Autonomías del PP.