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EE.UU intensifica su OFENSIVA diplomática para lograr apoyos en su campaña bélica

Bush, aun sin pruebas concretas sobre los programas nucleares de Irak, trata de vencer la resistencia de la comunidad internacional ante la necesidad de una segunda guerra en el Golfo Pérsico.

EFE, Washington
9/sep/02 5:23 AM
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El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, encargó ayer a miembros de su Gobierno incrementar su ofensiva diplomática contra Irak, pese al escepticismo mundial sobre una posible guerra y la falta de pruebas sobre sus programas nucleares.

En las últimas semanas, Estados Unidos busca justificar una posible segunda guerra en el Golfo Pérsico e insiste en que tiene pruebas de que Irak intenta producir una bomba atómica.

El vicepresidente Richard Cheney; los secretarios de Defensa, Donald Rumsfeld, y de Estado, Colin Powell, la consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, y líderes del Congreso aprovecharon los programas de televisión para tratar de convencer al mundo de la necesidad de "un cambio de régimen" en Irak, a cuyo presidente, Sadam Hussein, califican de "mitómano patológico".

La meta es conseguir que el Congreso, Naciones Unidas y, sobre todo, la opinión pública de EE.UU se solidaricen con una posible operación militar en Irak.

Cheney repitió el léxico que utiliza Bush contra el gobernante iraquí, Sadam Huseín, al indicar que éste engaña eficazmente al mundo sobre sus propósitos y sus actividades. "No tenemos todas las pruebas. Tenemos parte del panorama y esa parte nos dice que él, de hecho, está tratando, de forma activa y agresiva, de adquirir armas nucleares" y biológicas, dijo Cheney a la cadena NBC.

En los últimos cuatro años sin inspecciones de Naciones Unidas, Irak ha tenido oportunidad de producir armas de destrucción masiva, agregó.

Sin ofrecer detalles, agregó que en los últimos 14 meses las autoridades han interceptado, en al menos una ocasión, cargamentos de tubos de aluminio, que formarían parte de centrifugadores para producir uranio enriquecido.

El vicepresidente advirtió que aunque una intervención militar sería "prolongada" y "costosa", EE.UU correría un mayor riesgo si no responde pronto a la amenaza iraquí.

En ese sentido, Colin Powell declaró a la cadena FOX que Estados Unidos no tiene tiempo que perder y que debe estudiar una acción preventiva, sin "esperar a ver si (Hussein) desarrolla o no" una bomba nuclear.

Al igual que Cheney, Powell se mostró escéptico de que, a estas alturas, el retorno de los inspectores de desarme a Irak pueda cambiar el curso de la situación actual, a menos que éstos tengan acceso incondicional a las instalaciones militares iraquíes.