Tenerife
ANDRÉS MIRANDA HERNÁNDEZ MEDALLA DE ORO DE LA ISLA DE TENERIFE

"La política no debería ser un modus vivendi"

La construcción del Aeropuerto Tenerife Sur, el nacimiento de Mercatenerife o la puesta en marcha del Hospital General jalonan la vida de un hombre que, pese a estar desligado de la política activa, demuestra en esta entrevista que sigue teniendo muchas cosas que decir.

PEDRO ALEMANY, S/C de Tenerife
14/sep/02 12:07 PM
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La noche del jueves vivió momentos emocionantes con la concesión de la Medalla de Oro de la Isla justamente en la misma sala en la que tantos plenos del Cabildo de Tenerife tuvo que presidir a principios de los setenta y durante casi cuatro años. Andrés Miranda Hernández, jubilado ya de toda actividad profesional y política, asegura que hoy está dedicado en cuerpo y alma a la bolsa y a la banca: "a la bolsa de plástico con la que hago los recados que me encarga mi esposa y a la banca en la que me siento cada día, en Las Teresitas o en la Plaza de la Paz, para charlar con mis amigos de siempre", aclara con su picardía y buen humor característicos.

- La primera pregunta es casi obligatoria, ¿cómo ha recibido este premio?

- Con la satisfacción que siente cualquiera al ver reconocida su labor. Pero no por una cuestión de vanidad. Agradezco que la Corporación haya tenido conmigo esa sensibilidad, pero más aún que lo haya hecho en vida, como con otras personas que trataron de buscar lo mejor para la Isla y a las que también ha homenajeado últimamente. Es loable reconocer la labor de una persona cuando ya no está con nosotros, porque a sus familiares les llena de orgullo, pero más aún nos agrada a quienes, como yo en este caso, gozamos de ese reconocimiento en vida.

- Uno de los méritos que más se le reconocen es que bajo su mandato el Cabildo puso a funcionar el Hospital General, pese a que las obras ya estaban acabadas cuatro meses antes. ¿Qué recuerda de esos días?

- Efectivamente, nada más llegar recibo el encargo del Gobierno de abrir el Hospital, puesto que ya existía cierta inquietud entre la clase médica y los estudiantes, pero teníamos problemas para encontrar un experto en dirigir grandes instalaciones sanitarias. Finalmente lo conseguimos en Ávila, en la persona de Fernando Gómez, aunque más importante aún fue que lográramos el regreso de muchos y grandes médicos tinerfeños que estaban repartidos por todo el mundo.

- El camino seguido desde entonces ¿ ha sido el que usted esperaba o se ha torcido últimamente?

- Yo tengo mi propia teoría al respecto y la apoyo en opiniones de expertos en medicina hospitalaria. Creo que el Hospital ha crecido quizás exageradamente. Hoy, como empresa de más de dos mil empleados que es, ya no resulta nada fácil de gestionar. Por eso, hay que apostar por hacer hospitales sectoriales que puedan hacerse cargo de los servicios que requieren una menor cualificación. Es cierto que en la Isla hay dos de estos centros sanitarios proyectados, pero hasta ahora no se ha impedido con ello que se sigan ampliando de forma brutal los grandes hospitales y eternizando las obras y las molestias que causan a los pacientes.

- ¿Es usted partidario de concertar plazas con la empresa privada?

- Sí, pero sólo si se asegura la calidad. Privatizar para quitarnos de encima a los enfermos no soluciona nada. Hace falta voluntad política para mejorar la sanidad, pero siempre que se deje su organización en manos de profesionales. Los sanitarios políticos, burócratas, no solucionarán este problema ni en Canarias ni en ningún otro lado.

- Su relación con la Universidad de La Laguna fue bastante estrecha. ¿Cree que se está aprovechando lo suficiente su potencial?

- El matrimonio con la ULL siempre fue bien avenido. Pese a ello, a la mayor empresa "pensante" que existe hoy en Canarias, con más de 1.500 empleados, no se le plantean las problemáticas como se debiera. En la Universidad existen tesis doctorales y estudios monográficos a disposición de la sociedad. Sin embargo, se están encargando a empresas privadas que los venden a la Administración después de haber tocado en la puerta de la Facultad de Económicas, por poner un ejemplo, para preguntar por éste o aquél dato. Los políticos deben entender que en la ULL hay personal investigador deseando aportar soluciones a un costo ínfimo.

- Su papel en la construcción del Aeropuerto Reina Sofía también ha sido recordado. Hoy vuelve a estar de actualidad. ¿Cómo encaja que se hable de la moratoria turística y al mismo tiempo se quiera construir una segunda pista de aterrizaje?

- No son cosas incompatibles. El hecho de que se tengan dos pistas no implica que sea para recibir el doble de vuelos. El transporte aéreo de hoy no es el mismo que hace treinta años. Las grandes distancias se cubren con grandes aviones y éstos tienen un costo que no permite estar sobrevolando un aeropuerto en espera de pista. Las compañías aéreas no se permiten dilapidar ni un litro de su queroseno, ni una hora de trabajo de sus pilotos. De ahí la importancia de disponer de un aeropuerto que permita operaciones simultáneas. Una cosa es ralentizar las construcciones o reciclar la planta hotelera, y otra muy distinta que debamos seguir contando con plataformas de transporte atractivas para los touroperadores y las compañías.

Un mal enfoque

- Usted vivió en primera línea el despegue turístico de la Isla, ¿se ha pagado un precio excesivo en términos medioambientales por ése desarrollo?

- Yo creo que ha sido un mal enfoque de los municipios turísticos, que no han sabido administrar el maná que supone el turismo y que se han dedicado a conceder licencias de construcción sin ton ni son. Ahora, algunos de ellos comienzan a verse desbordados porque tienen que mantener muchos servicios y el maná de las licencias casi se ha agotado. Lo grave es que los mismos políticos que lo provocaron hablan hoy de destrucción medioambiental y de estudios para remediarlo. Y yo digo: hágalo, no me lo cuente, actúe, es usted el responsable de hacerlo.

Renovación de plantilla

- ¿Cuáles son los retos más importantes de Canarias para los próximos años?

- Yo creo que la participación del ciudadano en política es uno de ellos. Tienen que surgir políticos que, teniendo resuelta su vida económica, dediquen su esfuerzo al bien común. El problema no es renovar la planta hotelera, sino la plantilla humana.

- Parece usted, cuando menos, decepcionado por los políticos actuales...

- No, yo no creo en la corrupción generalizada de la clase política. Hay políticos admirables en Tenerife, que están luchando e incluso perdiendo dinero de su capacidad intelectual por ello. Pero también es cierto que hay diez ovejas negras, trepas natos, que no fueron ni presidentes de una comunidad de vecinos o de un club de lucha, ni siquiera cuidadores en el recreo, y de repente te los ves catapultados a puestos de responsabilidad y manejando miles de millones sin preparación empresarial, sin conocimientos, sin liderazgo y sin resolver su vida, haciendo de la política un modus vivendi.

ANDRÉS MIRANDA HERNÁNDEZ MEDALLA DE ORO DE LA ISLA DE TENERIFE