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La ciudadela de General Mola con Murillo está a punto de desaparecer

El último inquilino se ha trasladado hace unos días. En el solar de 1.400 metros cuadrados se construirán 58 casas de un moderno diseño.

EL DÍA, S/C de Tenerife
16/sep/02 5:52 AM
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La última ciudadela del entorno de la avenida de Bélgica, concretamente la situada en la calle Murillo esquina a General Mola, está a punto de desaparecer.

El último inquilino que aún permanecía en esa vivienda se ha trasladado hace unos días y el constructor que ha comprado la propiedad pretende construir 58 casas en un moderno diseño.

El solar, de unos 1.400 metros cuadrados, acogerá un complejo urbanístico que cambiará totalmente la fisonomía de la zona. El constructor está a la espera de que la Gerencia Municipal de Urbanismo le conceda la licencia para comenzar las obras.

Propone edificar bloques de cinco plantas de altura, que estarán rodeados de jardines. Además, las nuevas viviendas tendrán dos entradas, una por General Mola y otra por la calle Murillo, cada una de ellas con aspectos decorativos de vanguardia.

Hasta hace unos días todavía residía en una de las casas una persona. Ha sido el mismo constructor el que se ha tenido que encargar de facilitar el traslado de este inquilino, sobre todo, por la falta de salubridad del lugar.

El hábitat estaba formado por un pequeño patio central del que parten a derecha e izquierda dos pasillos con habitaciones donde han llegado a vivir en 1996 hasta treinta personas.

Entre los dos pasillos se han ido construyendo pequeñas cocinas y otras dependencias prefabricadas. En cada extremo de los pasillos estaban los cuartos de baño comunes, con varias tazas y duchas sin plato. También había algún cuarto de lavar y despensas.

Pese a que este inmueble no contaba con buenas condiciones, hasta el año 1996 convivían en el lugar siete familias. Una de ellas, la de Fernando Bethencourt, con diez hijos, llevaba 32 años en esa ciudadela.

Lo peor de esta situación eran las ratas, debido a que el suelo de cemento está sobre pozos ciegos.

El Ayuntamiento de Santa Cruz pretende terminar con esta forma de vida que todavía llevan algunos vecinos de la Capital en ciudadelas con problemas de salubridad, sobre todo, el barrio de El Toscal.