Tenerife

El acuífero del Teide ralentiza la pérdida de los últimos seis años

Aunque aún no tienen demasiados motivos para el optimismo, los responsables del Consejo Insular de Aguas han detectado la menor bajada de nivel mensual desde 1995. Una leve recuperación que se explica por las lluvias caídas sobre la Isla en los últimos doce meses.

EL DÍA, S/C de Tenerife
16/sep/02 12:07 PM
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El nivel del acuífero de Las Cañadas del Teide no ha parado de descender en los últimos seis años, una situación que tiene bastante preocupados a los responsables del Consejo Insular de Aguas por la amenaza que supone para el suministro natural de la Isla.

No obstante, y como consecuencia de las lluvias caídas a finales del año pasado y a principios de éste, el descenso de la curva que describe las perdidas de agua desde 1995 se ha modificado sustancialmente en los últimos meses. Ahora, pese a que continúa bajando, no lo hace de forma tan acusada como en los seis años anteriores, los únicos de los que se disponen datos fiables.

Así lo describió a este periódico la jefa de Planificación Hidrogeológica del Consejo Insular de Aguas, Isabel Farrujia, quien dio muestras de que el desaliento de sus técnicos comienza a tornarse en esperanza.

"Estábamos muy preocupados porque creíamos que el descenso, que iba cada vez a más, no iba a acabar nunca, pero ahora hemos visto que una temporada de buenas lluvias, como no la ha habido durante años, es capaz de detener esa tendencia y eso nos da garantías de futuro".

No a corto plazo

Pese a todo, no hay motivos suficientes aún para pensar que el acuífero de Las Cañadas comenzar a recuperarse a corto plazo.

Los dos sondeos profundos instalados por el Consejo Insular en el Parque Nacional detectaban en 1995 descensos de dos y doce centímetros al mes. Hace unos meses, ya llegaban a los seis y veinte centímetros de pérdida, respectivamente.

Si se aplica la lógica, está bastante claro que se está sacando mas agua del acuífero que la que entra. De cualquier modo, resulta casi imposible saber qué cantidad de hectómetros hay en su interior o para cuanto tiempo durará, dado que no se conoce su profundidad. Únicamente se sabe lo que se extrae a través de las galerías y la altura a la que se encuentra el agua.

Según apunta la responsable de la planificación hidrogeológica insular, al agua que sale por las galerías hay que sumarle la que pierde al acuífero de forma natural. De ahí que las cuentas que permiten el control del nivel se hagan forma inversa. En este caso, se trata de saber cuánta agua entra aproximadamente en el acuífero después de cada lluvia, que suele tardar en torno a seis meses en filtrarse, para después calibrar cómo afecta al nivel la cantidad que se saca o que se pierde.