Venezuela

Un resurgir costoso y doloroso

La crisis económica y social de Venezuela no tiene
una salida fácil. Los invitados al debate de

EL DÍA
coincidieron en la conveniencia de reforzar un
liderazgo alternativo a la política de Hugo Chávez
y capaz de aglutinar los intereses democráticos.

EL DÍA, S/C de Tenerife
22/sep/02 6:19 AM
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Julián Hernández, empresario isleño, defendió la existencia de un liderazgo alternativo al presidente, Hugo Chávez, que permanece soterrado para evitar represalias. El proyecto "chavista" lo definió como "una traspolación del castro - comunismo a Venezuela", que funciona, apuntó, mediante la dialéctica de "destruir para gobernar".

El empresario isleño expuso ejemplos del fracaso de esa dinámica. "Primero atacó a los sindicatos y perdió las elecciones, tampoco pudo con la industria petrolera ni con la Ley de Estudios", puntualizó Hernández, quien agregó que después trató de "meter mano" en el Ejército y provocó el "autogolpe".

Sostuvo que todo fue un engaño y que el "más grande" se produjo cuando el comandante supremo del Ejército se presentó con el Estado Mayor y dijo que el presidente había presentado su renuncia.

Hernández recordó que en Venezuela existe una gran tradición democrática y subrayó que una Asamblea Nacional se puede eliminar a través del voto, pero "nunca con el mamotreto que le dieron a Pedro Carmona - ex presidente de Fedecámaras - ".

En sus severas críticas a la política "chavista", Hernández destacó el uso de "globos sondas" para "ver qué pasa". Al respecto, matizó que primero se intentó la incautación de las propiedades y, al final, nadie se atrevió. "En la actualidad, - indicó - pretende atacar a los bancos, porque necesita dinero". Advirtió de que "si - Chávez - vuelve a sacar al Ejército se le termina la fiesta".

Julián Hernández, no obstante, se mostró optimista al señalar que "la nación está en pie" y que con "una nueva organización, Venezuela se puede recuperar en menos de cinco años".

Juan Gutiérrez, economista y afincado en Venezuela, indicó que la situación económica es tan grave que para estabilizar el país al menos son necesarios diez años de tranquilidad, y hasta veinte para que se recupere del todo. Es vital, agregó, recuperar la confianza de los mercados exteriores.

Manifestó que "el resurgir será costoso y doloroso, porque hay un pueblo dividido políticamente con profundos problemas sociales y una gran inseguridad jurídica".

Declive de la clase media

Gutiérrez explicó que, por un lado, están los "escuálidos" (como denomina Chávez a la oposición) y, por otro, los "ciudadanos". "Se gobierna - puntualizó - sólo para esa gente, que no supera el 25 o el 30 por ciento de la población venezolana".

"La clase media, fundamental para el desarrollo de los países, se ha convertido - ironizó - en la media clase".

Como economista aportó numerosos datos que evidencian la crisis del país. Expuso que la inflación este año superará el 35 por ciento y que el bolívar en seis meses se ha devaluado un 100 por ciento. Asimismo, resaltó que el país está paralizado por las manifestaciones y que la actuación del "hampa" es aterradora.

Auguró que, para finales de año, se espera que el paro afecte al 41 por ciento de la población, y, recalcó que la pobreza es de las pocas cosas que crecen en Venezuela.

Concluyó que hace falta mucha paciencia y trabajo para devolver la credibilidad a una democracia que, no obstante, puede avanzar.

Para Antonio Pedro Tejera, articulista y director del Centro Internacional de Estudios Turísticos de Canarias, el país "es una auténtica encrucijada social de difícil solución". "Venezuela lo tiene todo, recursos naturales y dinero, pero los desajustes son impresionantes; es un modelo de desorganización", subrayó Tejera, quien consideró que el desorden empieza por el propio Gobierno.

Insistió, sin embargo, en que el peor problema del país es la inseguridad ciudadana. Calificó de "escalofriante" que la delincuencia haya aumentado un 44 por ciento en el último año.

Inseguridad ciudadana

Alberto Vargas, vicepresidente de la Unión de Emigrantes Retornados de Canarias, coincidió con Tejera en que la situación más crítica de la República es la falta de seguridad ciudadana, junto con los piquetes fomentados por los círculos bolivarianos y pagados por el propio Gobierno. "Al presidente lo deponen este año o vamos a tener Chávez para rato", aseveró.

Benito Codina, vicesecretario de Acción Electoral y Formación del PP canario, también mostró su indignación ante la pasividad de la sociedad frente a la intimidación de los frentes bolivarianos. Admitió que un diagnóstico de futuro es difícil, pero aventuró que la solución pasa por un reforzamiento de la independencia de los poderes y por un liderazgo social capaz de aglutinar los intereses alternativos a Chávez.

Codina destacó la existencia de una quiebra social, entre los "escuálidos" y los "ciudadanos", y reconoció que éstos últimos en gran medida son indocumentados y que producen gran parte de las perturbaciones. Achacó una parte de la inestabilidad a la falta de control sobre la inmigración irregular.

Apuntó que peligra la división de poderes. En la actualidad, se propone, añadió, una reforma judicial porque Chávez intenta evitar un proceso en el Tribunal Supremo y, también porque el TS no quiso inculpar a los cuatro altos jefes militares a raíz de los sucesos del 11 de abril.

Respecto a la situación social, Benito Codina aseveró que la inseguridad ciudadana ha aumentado hasta un 150 por ciento en estados como Moragas.