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Mueren dos etarras en Bilbao


24/sep/02 6:24 AM
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AGENCIAS, Bilbao Dos presuntos etarras, miembros del "comando Vizcaya" fallecieron anoche en Bilbao al activarse, por causas aún desconocidas, la bomba que transportaban en un vehículo. Entre los restos del coche destrozado se hallaron una pistola, matrículas falsas y telemandos. El suceso tuvo lugar a las 23:40 horas cuando el turismo circulaba por la confluencia de las calles Lezeaga y Mazustegi, en el barrio de Basurto, muy cerca de la autopista A - 8, que conecta la capital vizcaína con San Sebastián y Santander, junto a un edificio en construcción y a unos cincuenta metros de la vivienda habitada más próxima. El estallido alcanzó de lleno a los supuestos activistas. La explosión se dejó oír con claridad en el centro de Bilbao. Los restos de los presuntos etarras quedaron esparcidos en un radio de 25 metros a la redonda. La onda expansiva también destrozó por completo el vehículo, un Ford de color gris, que quedó convertido en un amasijo de hierros, sin puertas y sin techo. Los agentes encontraron entre la chatarra una pistola marca "Star", varias matrículas falsas y, al menos, un telecomando de los que ETA utiliza para activar las bombas a distancia. De inmediato, hasta el lugar de los hechos se desplazaron efectivos de la Ertzaintza, de la policía local, numerosas ambulancias, bomberos y servicios médicos de urgencia. Los agentes autonómicos establecieron un cordón de seguridad a doscientos metros de distancia. El alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, se personó en Basurto para interesarse por las consecuencias del atentado. La fuerte explosión, confirmaron fuentes del Gobierno vasco, no llegó a causar heridos, ya que el lugar exacto del suceso - la salida de la autopista - es una zona de viviendas en construcción, prácticamente desierta a esas horas de la noche. El estado en el que quedaron las dos etarras hizo imposible la identificación de sus cadáveres, si bien las sospechas apuntaban a que se trataba de dos de los miembros del reconstituido "comando Vizcaya" de ETA. Según los primeros datos de la investigación, el vehículo, de color gris y con matrícula BI - 3282 - CL, había sido alquilado el pasado domingo. Tercer intento El atentado que la explosión fortuita de la bomba que esta noche transportaban los etarras fallecidos hubiera siedo el tercero intentado por ETA en la capital bilbaína desde que, el pasado mes de agosto, se pusiesen en marcha dos mecanismos distintos para acabar con su denominado "brazo político", la coalición Batasuna. Los expertos del Ministerio del Interior se barruntan desde entonces que la infraestructura terrorista en Vizcaya es casi la única de la banda con capacidad de actuar, aparte de los "comandos itinerantes" que la organización haya podido organizar en los últimos meses. En la madrugada del pasado 1 de septiembre, expertos en desactivación de explosivos de la Ertzaintza desactivaron un coche bomba cargado con 30 kilogramos de "titadine" - dinamita industrial - colocado por ETA en la calle Zamakola de Bilbao que tenía como objetivo una furgoneta de la policía autonómica que patrullaba el barrio bilbaíno de La Peña de manera regular por la presencia de un centro de toxicómanos en las proximidades. Fue la primera réplica etarra a la suspensión de actividades de Batasuna ordenada por el juez Baltasar Garzón y a la previsible ilegalización de la formación radical por el Tribunal Supremo. Fuentes del departamento vasco de Interior confirmaron que la carga explosiva habría sido "suficiente para causar una masacre" y "hacer volar a nuestras patrullas". La furgoneta, una Volkswagen blanca, había sido robada unas horas antes en la localidad vizcaína de Dima a punta de pistola por tres encapuchados que dijeron hablar en nombre de ETA. Los asaltantes abordaron al conductor y le dejaron atado a un árbol en las inmediaciones de la población. Tras liberarse de sus ataduras, el hombre avisó a la Ertzaintza que montó un dispositivo especial de búsqueda del vehículo ante la posibilidad de que fuera utilizada para cometer algún atentado. Su localización permitió neutralizar el atentado. Diez días después, el pasado 11 de septiembre, ETA intentó hacer estallar un coche cargado con 25 kilos de dinamita industrial al paso de una patrulla policial o de tender una trampa a los artificieros de la Ertzaintza. Sin embargo, estos lograron desactivar el explosivo colocado en el maletero de un vehículo abandonado por los terroristas en un arcén de una transitada carretera de la localidad vizcaína de Ciérbena (junto a las obras del futuro Superpuerto de Bilbao) al parecer por el fallo del mecanismo para activar el artefacto a distancia. Víctimas de sus armas En las tres largas décadas de existencia de ETA, 37 miembros de la banda han perdido la vida al estallarles en sus propias manos las bombas que manipulaban. En los últimos dos años, han sido siete los presuntos integrantes de la organización terrorista que han muerto a causa del manejo de explosivos, en unas ocasiones por el mal estado de éstos, y en otras por su propia falta de pericia. La última muerte registrada de esta forma fue la de Olaia Castresana, el 24 de julio de 2001, en la localidad alicantina de Torrevieja, al hacerle explosión la bomba que manipulaba, compuesta por dos kilos de dinamita.