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El Gobierno pide el cese de los ejercicios de la OTAN por la muerte de doce cetáceos

Un alto mando del operativo negó ayer cualquier relación con el fallecimiento de los delfines, que podrían haberse visto afectados por las frecuencias de las embarcaciones.

EFE, Las Palmas
25/sep/02 6:32 AM
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Las maniobras militares que comenzaron ayer en Fuerteventura por efectivos de once países se han visto afectadas por la muerte de doce cetáceos de los quince varados en las playas de la Isla, lo que ha ocasionado que el Gobierno Canario, el Cabildo y CC pidan a las autoridades militares el cese de las operaciones.

El alto responsable de los 9 mil efectivos de once países que intervienen en la operación, Fernando Armada, aseguró, por su parte, que el ejercicio militar y la catástrofe natural no están relacionados.

Según informó la Consejería de Política Territorial y Medio Ambiente del Gobierno de Canarias, se trata de especímenes de la familia de los zifios, una rara especie muy huidiza de cetáceos que habita en aguas canarias.

Solamente un ejemplar ha varado en Lanzarote y los otros catorce en Fuerteventura, y el operativo de rescate y auxilio puesto en marcha por el Ejecutivo y los cabildos y ayuntamientos afectados junto con el Grupo de Intervención en Emergencias y voluntarios ha salvado la vida de tres de ellos.

El desembarco se produjo en la mañana de ayer para rescatar a civiles atrapados en un supuesto conflicto bélico dentro del ejercicio "Neotapón 2002", en el que barcos y submarinos intervinieron bajo mando español.

Las maniobras sorprendieron a paseantes y turistas, ya que más de 300 soldados a bordo de carros anfibios blindados y lanchas de desembarco rápidas iniciaron la incursión en la Isla ante su mirada.

Para el simulado rescate también se usaron helicópteros, camiones y palas excavadoras que apoyaron la bajada a tierra de los infantes de marina.

Mientras tanto, el horizonte marino estaba flanqueado por dos tercios de los cincuenta buques y los seis submarinos que, con más de 9 mil militares como dotación, participan en el ejercicio.

Sin embargo, en el escenario de esta ficticio país atacado por una tercera potencia comenzaron a aparecer delfines y otros cetáceos varados, muchos de ellos muertos, en las playas de Fuerteventura, en la que los turistas observaban una estampa inaudita.

La catástrofe natural provocó el inmediato traslado desde Gran Canaria del director general de Protección Ambiental del Ejecutivo canario, Juan Carlos Moreno, que visitó la zona y pidió la paralización de las maniobras por la creciente sospecha de su relación con estas muertes debido a las frecuencias emitidas por las embarcaciones.

Al mismo tiempo, miembros de diversas instituciones y voluntarios se movilizaron para atender a los delfines, doce de ellos ya muertos.