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LA SEMANA RAMÓN PI

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29/sep/02 21:09 PM
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DOS TERRORISTAS MUEREN reventados al estallar inopinadamente la bomba que transportaban en un coche. El hecho ocurrió en el barrio bilbaíno de Basurto. Al día siguiente, en el pueblo guipuzcoano de Zaldivia, muy próximo a la localidad navarra de Leiza, tres guardias civiles destinados en este último lugar caen heridos, uno de ellos mortalmente, cuando intentaban retirar una pancarta que decía "G.C., muere aquí", y que ocultaba una bomba que alguien accionó a distancia. En los días siguientes a estos hechos, las reacciones de eso que se ha venido en llamar el "complejo ETA" fueron de silencio ante este atentado, y de glorificación de los terroristas muertos: luto oficial en Zaldivia (cuyos nueve concejales son de Batasuna), banderas a media asta, concentraciones de duelo en las calles, declaración de uno de los terroristas muertos como hijo predilecto de la villa. En Leiza (unos tres mil habitantes) acudieron poco más de cincuenta personas a la concentración convocada para mostrar pública repulsa al atentado. En otros lugares del País Vasco y del resto de España ha habido otras muchas muestras de rechazo al terrorismo, y de dolor por el guardia civil asesinado. El sábado, un gran acto celebrado en un frontón del País Vasco puso de manifiesto que en aquella tierra son muchos, muchísimos, los que abominan de esta degradación y siguen luchando heroicamente contra el miedo que infunden los asesinos y toda la mafia que los rodea y los apoya.

Surrealismo

En este clima, el calendario señalaba para e viernes la fecha del debate de política general en el Parlamento autonómico vasco. El presidente del Gobierno autonómico, Juan José Ibarretxe, centró su discurso en la propuesta de un proceso de separación del País Vasco del resto de España, convirtiéndose transitoriamente en una especie de Estado libre asociado, pero con una Administración de Justicia propia y con presencia internacional soberana.

Puede parecer que me lo estoy inventando, pero el lector sabe bien que no. El alejamiento de la realidad en Ibarretxe fue tan espectacular, que su discurso tuvo este perfil surrealista de negación de la pura evidencia que tiene delante de los ojos. Las propuestas del presidente del Gobierno autonómico sonaba como propia de un marciano que no se hubiera enterado de que el azote del terrorismo es un problema de primera magnitud que tiene él mismo planteado como dirigente de aquella Comunidad.

Cuando en una colectividad se produce una situación como la que padece el País Vasco, todo cede ante esta emergencia, que se convierte en la prioridad de los dirigentes políticos y sociales. Es cierto que la vida sigue, que hay que seguir viviendo, y que otras muchas preocupaciones deben ocupar a las personas normalmente constituidas, aunque sólo sea para no caer en una forma destructiva de paranoia. Pero una cosa es esto y otra es que, en el discurso sobre la situación política general de la Comunidad, la parte central, el núcleo del mensaje del presidente, trate de cómo separarse del Estado que se contribuyó a crear. Hacer alguna referencia más o menos periférica al terrorismo y centrarse en otra cosa es vivir, como se dice vulgarmente, en la luna de Valencia.

Pacto con ETA

Ésta es la interpretación benévola de lo que ocurrió en el Parlamento vasco el viernes. La otra sería la que partiera de la base de que Ibarretxe sí tuvo en cuenta la situación en la que vive, y que esta propuesta separatista le pareciera lo más adecuado para devolver la paz y las libertades al País Vasco. Si eso es así en realidad, entonces no hay más remedio que concluir que el discurso del presidente autonómico se alineó consciente y deliberadamente con la estrategia de los asesinos.

En efecto, ETA dice que su actividad criminal se debe a que España y Francia entorpecen la creación de esa imaginaria Euskal Herria que estaría compuesta por Álava, Guipúzcoa, Vizcaya, Navarra, y los territorios franceses de Lapurdi, Zuberoa y Benaberre (Laborde, Zuberoa y la Baja Navarra). Según los asesinos, el terrorismo se acabaría si cesase esta oposición al ensueño inventado por Sabino Arana, el racista fundador del PNV. Como todos los totalitarios, tanto los asesinos como los nacionalistas vascos que se llaman a sí mismos democráticos hablan de sus militantes (y no de todos, por cierto) llamándolos "el pueblo vasco", en general, y sostienen que en el País Vasco existe un "conflicto político" entre ese falso "pueblo vasco" y los Estados español y francés.

Pues bien, la propuesta de Ibarretxe es, lisa y llanamente, que el Reino de España acepte la tesis de los terroristas y mutile su territorio en beneficio del proyecto de los asesinos y los que defienden lo mismo que ellos. Si hay una guerra declarada por ETA, la propuesta de Ibarretxe es que el Estado español se rinda, y de esta manera cesará lo que eufomísticamente llama "la violencia". Si Ibarretxe sabe que el gran problema del País Vasco es el terrorismo, su propuesta equivale a ponerse del lado de los terroristas con armas y bagajes. Si su propuesta se debe a esa locura nacionalista de ignorar la realidad y vivir en una burbuja imaginaria, la cosa es grave, desde luego; pero si no es así, entonces es mucho peor, porque al alineamiento con los asesinos se une al cinismo de Oscar Wilde, cuando decía que la mejor manera de no tener tentaciones es caer en todas ellas.

La interpretación que ha hecho de este episodio Jaime Mayor Oreja, vasco por los cuatro costados (aunque ajeno a ese "pueblo vasco" inventado por la mente totalitaria de los nacionalistas) y presidente del Grupo Parlamentario Popular en la cámara autonómica, es que Ibarretxe es la personificación de la voluntad del PNV de no apartarse de los acuerdos suscritos con ETA en el pacto de Estella. Ese pacto sigue vigente, y el PNV no hace otra cosa que marear la perdiz con el barullo de palabras, propuestas, ambigüedades, contradicciones y, a veces, puras y simples payasadas - como la declaración de nulidad de un auto judicial o el anuncio de una querella contra el juez - , pero sin apartarse un milímetro de los compromisos contraidos con los asesinos.

Escoja el lector entre cualquiera de estas interpretaciones de lo ocurrido el viernes en el Parlamento autonómico de Vitoria. ramon.pi* sistelcom.com
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