Criterios
RICARDO MELCHIOR NAVARRO *

La condición solidaria de Tenerife


29/sep/02 21:09 PM
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EN EL CURSO de la presente semana, concretamente el pasado martes, tuve la ocasión de asistir en calidad de invitado, en compañía del alcalde de Santa Cruz de Tenerife, a la reunión celebrada en Las Palmas de Gran Canaria por la Subcomisión Canarias-Estado para la Inmigración. Hasta ese instante habían transcurrido 113 días desde que la Comisión de Gobierno del Cabildo de Tenerife tomó el acuerdo de solicitar la creación, con carácter de urgencia, de una comisión integrada por representantes de los Gobiernos del Estado y de Canarias, la Corporación Insular y los Ayuntamientos de la Isla que estudiase y decidiera la ubicación del Centro de Retención de Inmigrantes ilegales que corresponde crear en nuestra Isla, por acuerdo del Congreso de los Diputados y del Parlamento de Canarias. Al mismo tiempo, nos manifestábamos en desacuerdo con la pretensión de localizar dicho servicio en el edificio de la prisión Tenerife I. Por diversas razones: porque se trata de una zona inadecuada para ello; por su capacidad para albergar a 1.500 personas (seis veces más que la cuota asignada a la Isla); por los derechos de reversión que sobre dicha finca tiene reconocidos el Cabildo, por parte del Ministerio de Hacienda, desde el momento en que pierda la condición para la que fue cedida en 1929, y por el futuro uso sociocultural que pretendemos darle a dicho recinto y que demandan sus vecinos.

Después de 113 días a la espera de respuesta por parte de los responsables de la Administración del Estado, llegamos a confiar en que aquellos planes sobre Tenerife I, de los que sólo habíamos tenido noticia a través de los medios de comunicación, no pasaban de ser un simple rumor. Más aún: el orden del día de la reunión de la Subcomisión Canarias-Estado no comtemplaba referencia alguna respecto a la localización del Centro de Retención. Sin embargo, cuál no sería nuestra sorpresa cuando, superado el estudio de los asuntos a tratar, en apenas media hora, tuvo que ser a preguntas de la representación del Cabildo y el Ayuntamiento cuando se nos informó que, efectivamente, la decisión sobre la ubicación del centro era la de Tenerife I. Como es de suponer, nuestra reacción no podía ser otra que mostrar la enérgica disconformidad de ambas instituciones, Cabildo y Ayuntamiento, con semejante respuesta. Porque nuestro deber es la defensa de los intereses de los habitantes de Tenerife y, en este caso, de la Capital de la Isla, lejos de plegarnos a decisiones arbitrarias que menosprecian el papel de sus instituciones más cercanas.

Conforme al mismo espíritu de aquella decisión de la Comisión de Gobierno, adoptada en junio, que mostraba una voluntad participativa y colaboradora por parte del Cabildo, asumiendo la cuota solidaria que le corresponde a Tenerife en el internamiento y acogida de los inmigrantes ilegales, no tuvimos inconveniente en asumir la elaboración de un listado de fincas e inmuebles del Estado en nuestra Isla, con el fin de estudiar alternativas a Tenerife I. Una tarea que se supone debía realizar la Administración Central. En ello hemos venido trabajando durante la presente semana y los resultados serán dados a conocer mañana en la sede del Cabildo. Nos queda esperar que la tarea se vea correspondida con sensibilidad por encontrar soluciones. Pese a los anuncios autoritarios que hemos tenido que aguantar en las últimas horas por parte del delegado del Gobierno. Y por encima de las acusaciones de insolidaridad que se han proferido contra el Pueblo tinerfeño y sus Instituciones.

La serenidad, que es una de las señas que caracteriza a las gentes de Tenerife, sigue centrando nuestra respuesta a tan injustas críticas. Ahora, además, con el respaldo unánime del Pleno del Cabildo, que este viernes volvió a demostrar la categoría que ha caracterizado históricamente a sus miembros, representantes legítimos y directos de la sociedad tinerfeña. Por encima de directrices partidistas. Tajantes y en sintonía con las demandas de los ciudadanos de la Isla. Inflexibles frente a las imposiciones desacordes con los tiempos que vivimos.

Y todo ello, a sabiendas de que la solución a este problema de la inmigración ilegal que a todos nos preocupa va mucho más allá de la localización del Centro de Retención que le toca albergar a Tenerife. Puede que sea ahí donde radique una buena parte de esta polémica. Porque mientras aquí nos enfrascamos en esta discusión, que salpica la normal convivencia entre canarios, es en Madrid y en Bruselas donde no se terminan de diseñar y aplicar políticas que hagan frente, de manera efectiva, a un problema de raíces humanitarias. En tanto la Unión Europea y España, como Estado miembro, no se decidan a arbitrar soluciones eficaces en los países de origen y en las fronteras, el problema continuará incrementándose. Medidas que, en nuestro caso concreto, pasan por la dotación de medios humanos y técnicos en puertos y aeropuertos, pues no hay que olvidar que el flujo de inmigrantes que llega en pateras incluso resulta ridículo frente a la cantidad de ilegales que entran en Tenerife a bordo de aviones y barcos, así como el control y seguimiento de las personas que entran en nuestro territorio. Por no hablar de la vulnerabilidad que ofrecen las costas insulares, especialmente si las comparamos con las del estrecho de Gibraltar e incluso con islotes como el de Perejil.

Va siendo hora de que el Estado español exija el respaldo que merecemos de la UE en un problema como el de la inmigración, en el que tanto nos jugamos. Para que la lejanía no termine por convertirse en un castigo, como en tiempos pasados. Y también para que no acabemos encontrándonos ante un nuevo episodio de confrontación entre ciudadanos de una misma comunidad, que es a lo único que conducen las descalificaciones de "insolidarios" que se han proferido contra los ciudadanos e instituciones de Tenerife, seguramente alentadas por aquellos que aspiran a gobernar al conjunto de las Islas sin conocer, a ciencia cierta, el largo bagaje de generosidad que han labrado todas las generaciones de tinerfeños. Peor para ellos.

* Presidente del Cabildo de Tenerife

RICARDO MELCHIOR NAVARRO *