Santa Cruz de Tenerife

"Con los pies de barro"

En la Isla existen más de quince edificios, varios en
la Capital, construidos de forma semejante al
inmueble desalojado en la céntrica vía, sin vigas de
amarre en los cimientos, porque, según el constructor,
"hace 30 años los técnicos no aconsejaban ponerlas".


29/sep/02 6:51 AM
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La demolición de los edificios Alsaca I y II, situados en los números 12 y 14 de la Rambla de Pulido, está pendiente de la decisión que adopten los propietarios, una vez que conozcan el informe técnico del arquitecto que ha realizado el estudio pormenorizado del inmueble, en una reunión que está prevista con todos los implicados el próximo jueves, día 3 de octubre.

No obstante, las familias que tuvieron que desalojar sus hogares hace seis meses, los ciudadanos que no pueden circular por una parte de la Rambla de Pulido, cerrada al tráfico desde entonces, los comerciantes que achacan a esto fuertes pérdidas en sus negocios y el Ayuntamiento que recibe las quejas de los vecinos por la tardanza en solucionar la situación, buscan una salida a lo que todos calificaron como "serio problema".

Para intentar esclarecer el futuro del edificio se sentaron a la mesa de debate de EL DÍA el concejal de Urbanismo en el Ayuntamiento de Santa Cruz, Norberto Plasencia; el constructor del edificio, Álvaro Sánchez Cabrera; el presidente de Zona Rambla, Constantino Rizópoulos, y el propietario de una de las viviendas, José Julián Ramos.

Después de que Norberto Plasencia hiciera un breve repaso de la trayectoria cronológica de los hechos, desde que el 6 de abril se detectó un fallo estructural hasta las noticias que salieron a la luz por la Prensa, respecto al grave diagnóstico del arquitecto, que señalaba que el edificio carecía de cimientos, Álvaro Sánchez tomó la palabra para manifestar que esas declaraciones "han sido desafortunadas", al tiempo que expresó su pesar por los hechos.

Construcción de los años 70

Sánchez afirmó que el edificio sí tiene cimientos, de acuerdo al proyecto, "aunque es cierto que carece de vigas de amarre porque hace 34 años no se ponían y tampoco las tienen otros quince edificios que fueron realizados de forma semejante, por el mismo aparejador y el mismo arquitecto".

Argumentó que si demuelen el edificio se podrá comprobar que existen zapatas "tal y como marcaba el proyecto", recalcó. Pese a todo, reconoció que a finales de los años 60 "se construía peor que ahora". Sánchez Cabrera achacó las deficiencias estructurales al incendio que se produjo en el local comercial de la parte baja, a finales de los años 80 y que estuvo activo durante 22 horas.

¿Está diciendo que todo el forjado que falta en el octavo piso, por ejemplo, es consecuencia del incendio?, increpó José Julián Ramos al escuchar estos argumentos.

El constructor reiteró que él no intervenía en el control del hierro que se colocaba porque ese trabajo "lo controlan personas muy competentes, que cobran mucho dinero y son los que tienen que supervisarlo antes de que el aparejador dé el visto bueno". Reiteró que los dueños de la obra no pueden hacer nada "porque nos limitamos a hacer caso a lo que digan los técnicos".

Otro de los argumentos de Sánchez Cabrera es que todos los edificios que ha construido están en pie. En cuanto al hormigón, Sánchez Cabrera, señaló que, en la actualidad, "se exige como mínimo que sea de 250, aunque lo normal es que se ponga de 300. En cambio, antes se utilizaba de 150", aseguró.

Plasencia apuntó que, verbalmente, le han adelantado las deficiencias del edificio y, entre ellas, figura que las zapatas son pequeñas en relación con los pilares, además de no tener vigas de atado entre ellas y, en el mismo ámbito, existen seis metros de escoria suelta.

Plasencia recordó que el problema se detectó tras la riada del 31 de marzo, "lo que hizo pensar, en un principio que el mal estado del pilar número nueve, en la entreplanta del sótano, era una consecuencia de las fuertes lluvias", señaló.

"Después se certificó que, en ese pilar, los funchos tenían una diferencia de 80 centímetros y se comprobó que en otros sucedía lo mismo", precisó.

Por este motivo, el Ayuntamiento optó por cerrar la vía al tráfico, como medida de seguridad ante las deficiencias estructurales y "exigimos que un laboratorio homologado hiciera un estudio a conciencia", dijo Plasencia.

Tras estas afirmaciones intervino Álvaro Sánchez para asegurar que él jamás quitó ningún hierro de la obra.

"Pueden existir errores, pero todos los pilares cuentan con la estructura de acuerdo al proyecto" y aseguró que en ningún momento hubo mala fe.

Constantino Rizópoulos criticó la tardanza en abrir la vía al tráfico. Culpó al Ayuntamiento y recordó a Norberto Plasencia que más de 300 comercios de la zona estaban sufriendo serios perjuicios. Además, recomendó que el Consistorio considerase la posibilidad de abrir la calle hasta la primera transversal, como desahogo al colapso que se forma en el desvío provisional.

"Nosotros, los comerciantes, siempre hemos aceptado que se mantenga cerrada la calle por seguridad, pero no me gustaría que, amparándonos en el riesgo, se dilataran las cosas por falta de efectividad", indicó Riozópulos, quien aconsejó, tanto al Ayuntamiento como al constructor, que colaboren para compensar "a los damnificados de esta situación: vecinos y comerciantes", expuso el presidente de Zona Rambla.

José Julián Ramos matizó que muchos vecinos están sufriendo serios perjuicios, metidos en hipotecas mientras se resuelve el problema.