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MASACRE en Bali

Al menos 187 personas murieron y 309 resultaron heridas, 90 de ellas muy graves, en el acto terrorista perpetrado el sábado en Bali, según el último cómputo difundido en la noche de ayer por los servicios médicos y forenses de la isla.

EFE, Yakarta
14/oct/02 19:29 PM
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Después de un año de negar la presencia de células terroristas de Al Qaida, Indonesia se estremeció ayer con los atentados que han causado ya 197 muertos en Bali, en su mayoría extranjeros.

El embajador de España en Yakarta, Damaso De Lario, dijo que, además, hay 137 heridos graves y 350 leves, entre ellos ningún español, de momento.

El diplomático señaló que el problema es localizar a los turistas españoles que se hospedan en hostales y albergues, donde es más difícil seguirles el rastro.

La primera explosión ocurrió el sábado por la tarde en las cercanías del consulado de Filipinas en las islas indonesias Célebes (norte).

Media hora antes de la media noche, dos fuertes explosiones se registraron casi simultáneamente en Bali, la primera en la discoteca Sari, en la ciudad de Kuta, y la segunda a un centenar de metros del consulado de Estados Unidos en Denpasar.

El atentado en la discoteca fue el único que causó víctimas.

"Es un aviso para todos nosotros de que el terrorismo es un peligro real", dijo la presidenta de Indonesia, Megawati Sukarnoputri, a la salida de una reunión de urgencia con su gabinete en Yakarta.

El ministro indonesio de Asuntos Políticos y de Seguridad, Susilo Bambang Yudhyono, precisó que se pondría especial protección en "objetivo estratégicos", tanto del Estado como extranjeros.

Entre estos últimos se hallan los pozos de petróleo que explota la multinacional estadounidense Exxon en la isla de Sumatra o los yacimientos de gas que opera la francesa Elf en la parte indonesia de Borneo o la mayor mina de cobre del mundo.

Por su parte, la policía balinesa ha desplegado a todos sus agentes por la isla para prevenir nuevos atentados y sigue la pista de los supuestos culpables mediante el testimonio de uno de los guardas de la discoteca que sobrevivió a la explosión.

Aunque ningún grupo se ha responsabilizado de los atentados, los ojos de todo el mundo han recaído sobre Jemaah Islamiya, un grupo islámico del que se cree que es el brazo de Al Qaida en el sudeste asiático. El supuesto líder de Jemaah Islamiya sería el ulema indonesio Abu Bakar Baasyir, que dirige el Consejo Muyahidín de Indonesia y una escuela islámica en la isla de Java, quien fue interrogado este año por la policía indonesia y dejado en libertad por falta de pruebas.

Baasyir, de 64 años, ha rechazado cualquier relación con el terrorismo, elogia al saudí Osama Bin Laden.

La reacción internacional a los atentados en Bali ha sido de horror y de petición de que se refuerce la lucha antiterrorista, empezando por Australia, el país que más ciudadanos tiene entre las víctimas del atentado de la discoteca.

El primer ministro de Australia, John Howard, dijo que el "taque es una tragedia nacional", y señaló que "el terrorismo es un fenómeno mundial y hay que luchar contra él de forma global".