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No existe definición ni valentía

Los invitados esta semana al debate celebrado en EL
DÍA para analizar las obras en las autopistas de
la Isla coincidieron en señalar que a la hora de
abordar estos trabajos se necesita más colaboración
de los ciudadanos e implicación de las instituciones.


20/oct/02 14:09 PM
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Si es usted un paciente conductor, seguramente habrá sufrido alguna vez los efectos de las interminables colas que se originan casi a diario en la Autopista del Norte y quizás se haya preguntado por qué en las carreteras de Tenerife las obras van tan lentas mientras en otros lugares, incluso de este Archipiélago, los mismos trabajos ocasionan menos contrariedades.

Con el objetivo de aclarar estas y otras dudas, EL DÍA sentó esta semana en su mesa de debate al consejero de Obras Públicas, Vivienda y Aguas del Gobierno de Canarias, Antonio Castro Cordobez; al presidente de la Federación Provincial de Entidades de la Construcción de Santa Cruz de Tenerife (Fepeco), Antonio Plasencia, y al alcalde de Candelaria, José Gumersindo García, en representación de los municipios afectados por las obras de ampliación de la Autopista del Sur. También estaba invitado el consejero insular de Carreteras, Vivienda y Transportes del Cabildo de Tenerife, Lorenzo Dorta García, quien haciendo realidad una afirmación de uno de los contertulios, prefirió escurrir el bulto sin ni siquiera disculparse.

La principal conclusión que se pudo extraer a las cerca de dos horas de debate es que en esta Isla falta valentía política para tomar las decisiones y, por ello, las actuaciones que se tienen que llevar a cabo en sus carreteras se dilatan en el tiempo.

El presidente de Fepeco fue el más claro en este sentido y, después de mostrar su preocupación por el retraso que sufren las obras previstas para Tenerife en el convenio de carreteras firmado entre el Estado y la Comunidad Autónoma Canaria, demandó más diligencia por parte de la Administración Pública.

Antonio Plasencia indicó, en primer lugar, que no comprendía cómo el Ejecutivo Canario no ha exigido al Gobierno Central que las obras se contraten en las Islas en lugar de en Madrid, para agilizar el proceso de ejecución de los trabajos.

Demandó al consejero de Obras Públicas, Vivienda y Aguas, en particular, y al Gobierno Canario, en general, que emplee mayor energía en hacer cumplir la legalidad y concienciar a la sociedad tinerfeña y a sus instituciones públicas de que "los períodos de información pública sirven para algo" y, por tanto, "las alegaciones a los proyectos tienen que hacerse en ese momento y quien no las haga que asuma posteriormente su responsabilidad".

Antonio Castro asumió en líneas generales lo dicho por el presidente de Fepeco, aunque matizó que "del dicho al hecho va un buen trecho".

Aseguró que planes con las características de los que se están ejecutando en las carreteras de Tenerife necesitan "mucha colaboración y claridad de ideas desde que se piensan hasta que se abordan" y advirtió de su complejidad, sobre todo desde el punto de vista administrativo.

Al igual que Antonio Plasencia, el titular de Obras Públicas, Vivienda y Aguas lamentó que el Estado no haya transferido aún a la Comunidad Autónoma la contratación de las obras, circunstancia que, a su juicio, complica las cosas.

A este hecho sumó que la actual Ley de Contratos del Estado es "muy estricta" como consecuencia de que fue modificada en un "mal momento" - para evitar los casos de corrupción - y cualquier trámite administrativo resulta mucho más difícil.

Antonio Castro justificó que las obras en las carreteras de Tenerife se demoren más que otros lugares del Archipiélago argumentando que en esta Isla se apostó por hacerlas por donde actualmente transcurren las vías y no nuevas como ha ocurrido, por ejemplo, en Las Palmas.

También se refirió a la falta de definición y de valentía por parte de las instituciones tinerfeñas para apostar claramente por las carreteras que se deben hacer en la Isla y en la habilidad que tienen algunos responsables para escurrir el bulto cuando surgen problemas.

El alcalde de Candelaria ciño sus intervenciones a lo que se avecina a los municipios del Sur de la Isla como consecuencia de la ampliación de la Autopista TF-1 en el tramo Santa Cruz-Güímar.

En este sentido, propuso que se aprovechen las experiencias obtenidas con las obras realizadas en la Autopista del Norte, para no cometer los mismos errores, y que se cree una comisión de seguimiento integrada por Gobierno de Canarias, Cabildo, Ayuntamientos implicados y constructores.

José Gumersindo García destacó la importancia de que los Ayuntamientos colaboren y que cada municipio sientacomo suyas las obras que se van a realizar en esta vía, pero, para ello, apuntó que es necesario que se les mantenga informados de su desarrollo. Como no podía ser de otra manera, a lo largo del debate surgieron continuas referencias a los trabajos realizados en la Autopista del Norte de Tenerife, en el tramo Tres de Mayo-Guajara, y a los problemas aparecidos a lo largo de su ejecución. Antonio Plasencia, por ejemplo, llamó la atención sobre los costos adicionales que han generado estos trabajos, no sólo derivados de la propia obra, y las dificultades ocasionadas a los conductores, abogando, al igual que el alcalde de Candelaria, por que en la ampliación de la TF-1 no se dé una situación igual o peor, pues esta vía soporta un elevado volumen de tráfico y es la única salida hacia el Aeropuerto del Sur y a la principal zona turística de la Isla. Con este objetivo, el presidente de Fepeco exigió que esa obra "se planifique bien antes de adjudicarse y comenzar su ejecución. En primer lugar - agregó - hay que revisar a fondo el pliego de condiciones y conseguir la garantía de que se trabajen las 24 horas del día". Plasencia afirmó que, según los informes hechos públicos, la ampliación de la Autopista del Sur tardará cuatro años en ejecutarse, aunque, matizó, "tal vez sean cinco o seis", y anunció que Fepeco no está de acuerdo, "bajo ninguna circunstancia", con ese planteamiento. Para evitar que el tiempo de ejecución supere los dos años, insistió en la necesidad de que "se planifique bien y se adjudique a dos o tres empresas". Antonio Castro, por su parte, señaló que el miércoles se había firmado la licitación de las obras de la TF-1, cuyo coste será de 89,6 millones de euros (15 mil millones de pesetas aproximadamente). Advirtió de que la circulación por esta vía es "imposible que se realice como hasta ahora" una vez que comiencen los trabajos, y se comprometió a que al menos sean dos empresas quienes los ejecuten. El consejero anunció que cuando se programe el plan de obras se mantendrán reuniones con los municipios afectados para recoger sugerencias, además de que en la adjudicación se valorará a la empresa que proponga la más pronta finalización. José Gumersindo García propuso realizar primero las de vías de servicio.