Tenerife
EDITORIAL

- La decadencia política de Tenerife y las falsas unidades - Asuntos para no olvidar


20/oct/02 12:08 PM
Edición impresa

DEBEMOS HACER, para empezar, una aclaración rigurosa y cabal. Definitiva.

Cuando escribimos de muchos de los políticos de enfrente, para nada, en absoluto nos referimos al noble pueblo grancanario. A la gente del común, a los ciudadanos sencillos, admirables y hasta "magos", como nosotros mismos. Dispensamos igual consideración, máxima, a los artífices de las actividades económicas y sociales; a un empresariado afanoso, dinámico, vanguardista; a los agentes del fomento cultural y educativo...

Pero, valgan verdades, no estimamos así a todos aquellos gestores de la cosa pública que ocupan cargos relevantes, revolcados en la indignidad y el derroche. A los que, desde hace decenios, cometen error tras error y actúan de forma torticera, desleal, ruin con el bien común de Nivaria, del Archipiélago.

Estamos hartos de "emperadores", obcecados en inmiscuirse desde Las Palmas en el Ayuntamiento de esta Capital y en el Cabildo, y nos desborda el aburrimiento porque ya son demasiados los años de tanto aguantar a personajillos endiosados por una dislocada representatividad "de Canarias", cuando con sus desvaríos han demostrado ser obsesos antitinerfeñistas y adalides exclusivamente canariones. Cuánta morralla miope, fanática, sectaria, cutre.

*** *** ***

ESTOS DÍAS, con motivo de la VIII Conferencia de Regiones Ultraperiféricas de la Unión Europea, celebrada en La Palma, los portavoces parlamentarios encomiaban los resultados del encuentro. Sobre todo, la concertada "unidad de acción" ante las instancias europeas. Ese acuerdo básico entre los siete territorios distanciados, aún no se produce, paradójicamente, en el Gobierno, ni en las instituciones autonómicas, ni en los partidos mayoritarios y coaliciones de esta Comunidad Atlántica. Sin ir más lejos.

Sí que proliferan, por lo demás, los mendaces lengüines de la "unión y la uniformidad". Lo de siempre, los discursos por un lado, y por otro, las obras y los intentos en el afán de acogotar a Tenerife. Con el objetivo final de acaparar para Las Palmas la Capitalidad única de Canarias. Persuadidos de que, al calor de ciertas circunstancias, un Estatuto no asegura la Capitalidad compartida.

En una época, entre otros, fue el intento de abrir allá la oficina del Parlamento, claro subterfugio de rapiña institucional, incluso apoyado por una señoría votada en Tenerife y a la sazón portavoz de su grupo. La Providencia puso su mano entonces, aunque no hayamos de olvidar la procedencia política de los que urdieron la trampa. Ni la de los que la secundaron.

*** *** ***

SIN EMBARGO, AVANZAN en el descaro. Ahí tenemos al alcalde J.M. Soria, en su capricho prepotente de mezclar electoralismo canarión y falsas solidaridades. Pues, nosotros reiteraremos que, en bien de Tenerife, de las Siete Islas, el Centro de aquí no es ni será la solución al conflicto inmigratorio. Que agoten antes las posibilidades de retención en G. Canaria y luego reclamen ayuda. Que dejen de apelar a unas asignaciones de establecimientos, indicadas en circunstancias bien diferentes a las actuales, y compartan la solidaridad desplegada en Tenerife a cuenta de la también incontrolada "invasión blanca". Y si el regidor y presidente "regional" del PP piensa en región, que lo demuestre: no, precisamente, imponiéndonos acá a los "sin papeles" de color y sin devolver, desde allá, las sedes de la Jefatura Superior de Policía, de Unelco, de los Consulados, de la Jefatura de Montes, etcétera.

Pero la amenaza de los políticos grancanarios, prestos a invadir - de hecho - los autogobiernos de Nivaria, de las demás Islas, no reza sólo con el "timón" del Partido Popular. Por ello alertamos a las autoridades y a la ciudadanía de Tenerife. A las primeras, con objeto de que si - por a o por b - no van a impedir las irrupciones, las injerencias y el mangoneo, tengan el decoro de retirarse a tiempo. A los conciudadanos, para que en las urnas pongan a cada cual en su sitio y eviten los desmanes desequilibradores que jamás nos conducirán a la verdadera unidad político-administrativa de este Archipiélago Atlántico. Ciudadanos y políticos tinerfeños han de reaccionar. Con los votos, los programas y las conductas rectificadas. A la hora de la verdad. En mayo de 2003. Eso esperamos.

*** *** ***

Asuntos para no olvidar

* Una de las cabezas de puente, para el asalto a la autonomía tinerfeña y conseguir el asentamiento de la Capitalidad exclusiva y excluyente en Las Palmas, tiene trama provinciana. De allá. Se trata de un medio, únicamente impreso en Tenerife y nada menos que teledirigido desde la ciudad de la isla redonda, caballo de Troya nutrido de colaboradores quintacolumnistas que recurren a lenguajes subliminales con los que inducen al sometimiento isleño a los ulemas politicastros de G. Canaria.

* Después de incontables obstáculos y peripecias, nuestro Cabildo ha podido sacar adelante el Plan Insular de Ordenación del Territorio de la Isla. Enhorabuena. Pero, cuidado. Porque, vía Directrices o vayan ustedes a saber qué insospechadas trapacerías "autonómicas", el PIOT afronta el riesgo de quedar en papel mojado. Los perros del hortelano son así de mentecatos... y peligrosos. Para Tenerife.

EDITORIAL