Grandes errores en informática y televisiones
No he dispuesto de oportunidades para el aprendizaje de las modernas tecnologías, ofrecidas por la cada día mayor presencia e implantación de las actuaciones informáticas con internet, a través de sus aparatos con pantallas televisivas, que invaden constantemente las mesas de oficinas, tanto oficiales como particulares. En algunos establecimientos públicos situados en esta capital, cuyos nombres no menciono para evitarles perjuicios informativos, se han cometido graves errores, ofreciendo a numerosas personas, vinculadas con sus actuaciones colectivas y unificadas, una serie de datos impresos en documentos grabados por el monitor con pantalla de ordenador. Cuando se instalaron estos aparatos, antes de utilizarlos para entregar información al cliente o afiliados, que anteriormente la recibían verbalmente y por escrito del funcionario, era necesario una más o menos larga etapa de prácticas, en estos recientemente utilizados ordenadores, para después facilitar los datos solicitados en base a la experiencia adquirida, para evitar el total despiste informativo recibido por la persona solicitante. En un habitual caso de consulta médica, es normal solicitar la presencia del doctor, para exponerle las circunstancias personales y recibir las recetas con los medicamentos considerados oportunos. Pero obtienes el documento redactado por el ordenador, donde solamente indican la necesidad de recibir una vacuna contra la gripe o el sarampión, pero la imposibilidad de obtener la consulta médica solicitada. Otra extraña ocasión informática, en la vecina Isla, siendo habitual profesor en esta ciudad al haber solicitado la continuidad en el mismo centro, por haberse vencido el plazo, recibe el comunicado enviándole para Lanzarote, localidad nunca solicitada. De los informes reclamados, manifiestan que existieron errores en la actuación informática de internet. Nunca he dudado del gran avance tecnológico que se está recibiendo, pero considero lo más fundamental y necesario para proporcionar efectivos y normales resultados, que se utilice previamente una serie de prácticas imprescindibles, para evitar la emisión de errores capaces de proporcionar daños de difícil reparación. En lo referente a las emisoras televisivas, se producen por la mayor parte de TVE demasiados errores relacionados con las informaciones periodísticas, publicado los programas recibidos y el anuncio de las noticias, películas, telenovelas, deportes, etc., para contemplar en pantalla a determinadas horas, que mayormente no coinciden por la cantidad de anuncios reiterados, desplazando los horarios anunciados.Mi mayor sorpresa ha sido la eliminación de la telenovela "Soledad" en Antena 3, sin facilitar explicaciones, despreciando la atención a la numerosa cantidad de personas mayores que destinan su tiempo de descanso contemplando una película de vídeo, que tiene protagonistas y música inicial interesantes.
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Wenceslao H. Pulido
Dictamen sobre Dios, o ¿Dios a la vista?
En momentos de fuerte secularización, o de ausencia de Dios, es curioso que reaparece, unas veces con saña, otras con dosis de ingenuidad, unos intentos de respuesta a aquel fenómeno. Y también un acelerado gigantismo sobre la sorpresa de cómo el hecho religioso, y los grandes acontecimientos espirituales sobreviven. Y aun sobrepasan la fe de los hombres sencillos, y también la de los científicos e intelectuales. La madre Teresa de Calcuta, el P. Pío, el santo Escrivá de Balaguer, Toronto, nuestro Papa Juan Pablo II; o los legionarios que en Málaga tienen su cofradía y su Cristo; o los fieles que todavía llenan las iglesias o romerías, todos ellos están ahí, además de otros ejemplos personales. Pues bien, ahora surgen pensadores, intelectuales y escritores que - parece - quieren someter a Dios al "experimento" de la composición del agua - H2O - . Unas veces, como mi paisano, químico, Enrique Miret Magdalena - con quien compartí aquellos maravillosos años de espiritualidad, con Javierre, Montero, Lilí Álvarez, San Jarque, Fuertes, Valero Bermejo, y otros que procedían de la Acción Católica - , quedándose en la fenomenología externa, para pontificar que "hay una gran ruptura entre Iglesia y Sociedad" (tendríamos que haberlo invitado a la inauguración de la catedral de Los Ángeles, o a la canonización de la M. Genoveva, o a la festividad del Corpus Christi, en Daroca).
El verano último, el catedrático de Filosofía de Instituto, José Antonio Marina, continuando su "dictamen sobre Dios", ha intervenido en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander, en el curso sobre "La inteligencia y Dios". Tratando de meter en cinco clases magistrales - muy aireadas, por cierto, en la Prensa - , las explicaciones o preguntas sobre "¿inventar a Dios?, ¿un callejón sin salida para la Iglesia?, ¿por qué Dios?". O sobre el incremento de religiones y su credibilidad, etc. Todo esto - como afirma Aristónico García, en la revista "Escritura Pública" - tiene la virtud de hacernos pensar. Pero poco más. Porque "en la búsqueda de Dios, nos deja en una calle poco agradecida y sin salida".
Dios es un misterio, y la fe, una gracia. A veces surge cuando aparece como en cascada: los neocatecúmenos, para redescubrir nuestro itinerario a nuestro bautismo; o como los focolares en Chile que están poblando de "cooperativas de solidaridad" en Hispanoamérica (de este fenómeno, me acabo de enterar en un reciente Encuentro Internacional de Sociología de Oñate). Y que se está evidenciando cuando en el informe "European values survey" se nos revela que "los padres dejaron la religión, y sus hijos la redescubren".
Ortega, que no ocultaba su acatolicidad - contrajo matrimonio canónico en la capilla privada de su suegro Spottorno, ministro Togado de la Armada, con la obligación de educar a sus descendientes en la doctrina católica - , fue siempre respetuoso con el hecho religioso. Y discrepó de la II República Española, que él, como pocos, había de contribuir a traer, precisamente por los aires antirreligiosos y anticlericales que se traducían especialmente en la cuestión educativa y religiosa. Por eso, fue también respetuoso con la muerte - como muestro en mi obra "Ortega en el pensamiento jurídico contemporáneo", 1963 y 1989 - , y escuchó y habló con el P. Félix García, agustino. Pero ya antes había lanzado aquella exclamación que sorprendió a sus seguidores y no seguidores: "Dios a la vista". Que es más rica, fecunda, íntima y profunda que tantos otros "dictámenes", "interrogantes" y presagios, sobre un Dios que es - como diría San Agustín - esencialmente Amor. También para los que no creen en Él, o que le someten a la investigación empírica o fenomenológica. Cuando se quedan en ella. O la dejan a la intemperie de una calle sin salida. Cuando en realidad, "Dios existe. Yo lo encontré" (Frossard). El arzobispo Don Antonio Montero habla de "El acoso incesante y silente de Dios" ("ABC" de 28-9-2002). Y para mí, aún más expresivo: "Dios a la vista". LJesús López Medel
(De la Real Academia de Doctores)
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