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Terroristas chechenos secuestran a 700 personas en un teatro y amenazan con volarlo

La situación en Rusia era límite anoche. El comando suicida impuso como condición para deponer su actitud el fin inmediato de la guerra en Chechenia y colocó minas en el edificio para repeler un eventual asalto. Mientras, el presidente Putin convocó un gabinete de crisis .

AGENCIAS, Moscú
24/oct/02 19:34 PM
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Un comando suicida chechén, compuesto por una veintena de hombres armados y varias mujeres, irrumpió ayer en plena función en un teatro de Moscú abarrotado de público y exigió el fin de la guerra de Chechenia, que ha costado más de cien mil muertos en la región separatista rusa.

Los asaltantes amenazaron a la Policía que acordonó el edificio con ejecutar a "diez rehenes por cada víctima" entre los suyos y con "volar el teatro" en caso de una eventual operación de rescate. Advirtieron que cada uno de ellos es también una bomba viviente al llevar atados al cuerpo explosivos y granadas de mano. Mientras tanto, en el exterior del teatro comenzaban a llegar camiones del Ejército y la Policía.

Minutos después del asalto, el Kremlin ordenó el acuartelamiento en Moscú de todos los agentes del Interior y de Seguridad. El presidente Putin convocó un gabinete de crisis con participación del jefe del Gobierno y varios ministros para hacer frente a la toma de los rehenes.
Entró un diputado El diputado chechén del Parlamento ruso, Aslmabek Aslajánov, entró para entablar negociaciones en el teatro ocupado por hasta 50 "kamikazes" armados que exigen al Kremlin poner fin a la guerra en la separatista república rusa del Cáucaso. "Estoy dispuesto a dar mi vida a cambio de que ningún moscovita sufra", dijo Aslajánov antes de entrar en el edificio.

Todo comenzó a las nueve de la noche hora local (tres horas menos en Canarias), cuando los separatistas penetraron en la sala de conciertos de un antiguo Palacio de la Cultura, en la parte Este de Moscú, durante el segundo acto del musical "Norte - Este".

Los terroristas, que se denominan "kamikazes de la 29 división" y están dirigidos por Mazar Baráyev, hermano del jefe guerrillero fallecido, Arbi Baráyev, llegaron al teatro en varios vehículos llenos de armas automáticas y explosivos. "Están en Moscú para morir, no para sobrevivir", anunció a su vez Kavkaz Center, órgano de propaganda de la guerrilla islámica, poco antes de quedar bloqueado.

Una vez en el interior de la Casa de Cultura tomaron posiciones y, disparando al aire, obligaron a los actores a detener el espectáculo y a los espectadores a permanecer sentados. Unos y otros fueron autorizados a utilizar sus teléfonos móviles para ponerse en contacto con sus familiares. Seguidamente, el comando rebelde comenzó a minar el edificio mientras organizaba la puesta en libertad de niños, mujeres y hombres de religión musulmana.

Testimonio estremecedor Tatiana Solnishkina, una de las rehenes, en conexión telefónica en directo con la cadena "NTV" pidió sollozando que "en ningún caso" se emprenda un asalto y que se cumplan las exigencias de los terroristas para no provocar un baño de sangre. "Aquí hay mucha gente, si hay asalto moriremos todos", imploró. "Entre las butacas había manchas de sangre de espectadores que fueron golpeados", declaró una empleada que escapó por una ventana.