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El Príncipe de Asturias quiere que los premios den voz a quienes no la tienen

Don Felipe ratificó ayer el fin social de los galardones durante la entrega de los XXII Premios Príncipe de Asturias, entre cuyos destinatarios se encontraban Woody Allen, Arthur Miller, Edward Said y Barenboim.

26/oct/02 20:01 PM
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España como ejemplo

El escritor estadounidense Arthur Miller afirmó ayer que España, tras convertirse durante la Guerra Civil en un emblema de la resistencia "contra el dominio de la sinrazón", ha pasado a ser un ejemplo "de las luchas de muchos otros pueblos por alcanzar la modernidad". En su emotiva intervención durante la ceremonia de entrega de premios, Miller, que comenzó y cerró su discurso en castellano, hizo un repaso a su relación con España, un país que ejerció sobre su conciencia a lo largo de su vida "efectos importantes". A pesar de no haber pasado en España más que "unas pocas semanas" en sus diversas visitas con su mujer, la fallecida fotógrafa Inge Morath, el dramaturgo recordó que acababa de cumplir veinte años cuando el alzamiento del general Francisco Franco contra la República se convirtió en el acontecimiento "más trascendental" en la formación "de la conciencia del mundo" para su generación. "Para muchos fue nuestro rito de iniciación al siglo veinte, probablemente el peor de la historia", indicó el autor de "Muerte de un viajante". "No vengo, pues, a la España moderna y democrática con las manos vacías, sino con mis recuerdos personales, unos trágicos, otros felices. Este es el mismo espíritu con el cual quiero agradecerles su reconocimiento", concluyó el dramaturgo neoyorquino.

EFE, Oviedo

El Príncipe Felipe lanzó ayer en Oviedo un mensaje de esperanza en el futuro, y expresó su deseo de que los Premios Príncipe de Asturias "sean la voz de quienes tantas veces no la tienen".

En el discurso que pronunció tras entregar los ocho galardones de este año, Don Felipe ratificó el fin social de unos premios que cumplen este año con su XXII edición.

"Anhelamos que nuestros premios sean la voz de quienes no la tienen, la voz de los abandonados, la de los que sufren injusticias, la de los que defienden la libertad y son perseguidos por defenderla", afirmó el Príncipe en el repleto Teatro Campoamor.

A continuación, Don Felipe glosó la personalidad y los perfiles de las personas y entidades distinguidas este año.

Comenzó esta labor el Príncipe dedicando una amplia reflexión sobre la obra del "excepcional dramaturgo" Arthur Miller, Premio de las Letras, de quien dijo que "el teatro del siglo XX no se puede concebir" sin su obra.

Del escritor alemán Hans Magnus Enzensberger, premio de Comunicación y Humanidades, destacó la forma en que ha abordado "problemas tan vivos como la pobreza, la emigración, la xenofobia y el racismo".

En cuanto a los "padres" de Internet, premiados con el galardón a la Investigación Científica y Técnica, Don Felipe dijo que han creado "el medio más inmediato, imaginativo y revolucionario de comunicación de la historia". De "norteamericano excepcional" calificó el Príncipe al premio de las Artes, el cineasta Woody Allen, quien no escatimó críticas al cine de su país e invocó el "liderazgo" de los directores europeos.
Don Felipe se refirió a Anthony Giddens, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, como a "uno de los más notables sociólogos del panorama internacional".
Del músico judío Daniel Barenboim y del escritor estadounidense de ascendencia palestina Edward Said, que comparten el Premio de la Concordia, destacó la "valerosa tarea en favor de la paz" entre judíos y palestinos emprendida por ambos.
Al referirse a la Selección Brasileña de Fútbol, premio de los Deportes, Don Felipe aseguró que el deporte es especialmente beneficioso "cuando se practica en comunidades con altos grados de marginación, en las que contribuye a la inserción social.