Cultura y Espectáculos
JOSÉ LUIS BRETÓN FUNES EX DECANO DEL COLEGIO DE QUÍMICOS DE CANARIAS Y ANTIGUO PROFESOR DE INVESTIGACIÓN EN EL CSIC

"Me duele el escaso impacto político de la investigación"

El experto recuerda que la labor de Antonio González, junto a quien trabajó, "supuso un acicate para que otras facultades iniciaran también trabajos en la Península"

DAVID FUENTEFRÍA, S/C de Tenerife
27/oct/02 20:01 PM
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Compartió tiempos feroces con el recientemente desaparecido Antonio González. Asumió el Decanato del Colegio de Químicos de Canarias, así como distintos cargos, entre los que se cuenta la Vicepresidencia de la Real Sociedad Española de Química, y concluyó su actividad investigadora como director en funciones del Instituto de Productos Naturales Orgánicos. Llama a los nuevos químicos a complementar siempre su formación y advierte, con la lucidez de la experiencia, que no hay ciencias peligrosas pero sí manos abyectas. Para José Luis Bretón, el futuro es cosa de todos

- ¿Qué aspectos destacaría de su trabajo junto al profesor Antonio González?

- Antes que nada, creo que hay que recordar la influencia de don Antonio no sólo respecto al Instituto de Productos Naturales, sino en todo el desarrollo de la Universidad de La Laguna. Cuando él entró, introdujo en la Facultad un aire moderno y europeo. Creo que una de las consideraciones que aún no se han publicado sobre él es que trajo como consecuencia el estímulo para que otras facultades iniciaran también trabajos en la Península sobre fitoquímica. En este contexto, hay que señalar que la importancia del citado Instituto tiene, aún hoy, alcance europeo. Todo fue bien, al menos hasta 1984, cuando se produjo una "crisis de crecimiento" en La Laguna.

- ¿En qué sentido?

- En la Universidad había entrado mucha gente diferente, y había falta de espacio y problemas con el uso de los aparatos, lo que creó una especie de "turbulencia" general.

- ¿Cómo describiría a González en su vertiente humana?

- Antonio González era una magnífica persona, y muy deseoso de ayudar a quien pudiera.

- ¿Qué aportaciones del siglo que acaba de finalizar considera cruciales en el campo de la química?

- En el siglo pasado la química sufrió una revolución conceptual en general, por la que se establecieron normas propias. A partir de ahí, y tras alguna variante, no ha habido grandes movimientos similares, aunque sí grandes avances de tipo experimental.

- ¿Y dónde se fijan las expectativas de futuro?

- Dentro de la química orgánica, sin duda, en el campo de la síntesis asimétrica, la catálisis promovida por moléculas orgánicas e inorgánicas y en los mecanismos de reacción. Se trata de temas muy generales que constituyen los grandes retos, sin olvidar también los que se relacionan con la bioquímica. En el caso del Instituto, ahora se trabaja en la citada síntesis, en reacciones que simulan procesos biológicos, el empleo de enzimas como catalizadores o el uso de estos productos para sus posibles aplicaciones en medicina.

- Definitivamente, ¿es mejor España o el extranjero para investigar?

- Es difícil de contestar a eso. Fuera tienes más posibilidades, más dinero y más consideración social para ello. Pero en España, hoy, hay lugares donde se investiga con gran dignidad. Por ejemplo, el campo de la Biología Molecular en España tiene una importancia notable. Con todo, es necesario resaltar la poca implicación de la industria en la investigación y la escasez de recursos, y eso que éstos han mejorado mucho.

Condiciones "penosas"

- ¿Y en la época que compartió con Antonio González?

- Las condiciones eran penosísimas. Yo diría patéticas. El laboratorio de química orgánica en que trabajábamos era de finales de la década de 1890. No teníamos fuentes de energía; utilizábamos infiernillos para preparar las reacciones.

- Aquella situación, o desesperaba, o estimulaba más la labor, pero supongo que no habría término medio.

- Pues mire, unas veces era una cosa y otras veces otra. Recuerdo también cómo cortábamos tubos fluorescentes por los extremos, los lavábamos bien y, con un tapón de corcho y una pequeña llave ya teníamos una columna cromatográfica, instrumento que se utilizaba para aislar los distintos productos entre sí. Con
JOSÉ LUIS BRETÓN FUNES EX DECANO DEL COLEGIO DE QUÍMICOS DE CANARIAS Y ANTIGUO PROFESOR DE INVESTIGACIÓN EN EL CSIC