Internacional

El Kremlin intenta ocultar la magnitud de las consecuencias del asalto al teatro

Los continuos desmentidos y los bailes de cifras hacen que los rusos pierdan aún más la confianza en las autoridades. Más de cien personas no han sido encontradas todavía.

COLPISA, Moscú
30/oct/02 19:39 PM
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Tres días después de que fuerzas especiales pusieran fin a la toma de rehenes llevada a cabo por un comando suicida checheno en el teatro Dubrovka de Moscú, hay todavía 114 desaparecidos, que podrían estar muertos, y la mayoría de los 317 rehenes que aún permanecen hospitalizados no consiguen que les sea permitido a sus familiares acudir a visitarlos. A esto hay que añadir la desinformación oficial en relación con todo lo relacionado con la actuación de las fuerzas que participaron en la liberación de los secuestrados.

Mijáil Avdúkov, fiscal general de Moscú, dijo ayer con toda claridad que el número de rehenes muertos por bala asciende a 45, dos de ellos, un hombre y una mujer, fueron abatidos por los terroristas.

Hasta ese momento, se había dicho oficialmente que, de los 117 muertos contabilizados, sólo dos habían perecido por heridas de bala y 115 como consecuencia de los efectos del gas paralizante empleado durante la operación de asalto al teatro Dubrovka de Moscú.

Esta nueva información, difundida a través de la agencia rusa "Interfax", provocó auténtica conmoción entre los familiares de las víctimas por que se había repetido varias veces desde el Ministerio del Interior y desde la dirección de los servicios secretos que los miembros de los grupos de operaciones especiales no habían disparado por error contra ninguno de los rehenes.

Ni siquiera, dijeron, hubo balas perdidas que alcanzaron a los secuestrados, ya que, efectivamente, en el momento del asalto, la mayoría de los terroristas estaban inconscientes por los efectos del gas introducido en el interior del teatro y fueron rematados con disparos a muy corta distancia.

Desbarajuste

Pasada más o menos una hora desde que el fiscal general moscovita había hecho las declaraciones, "Interfax" fue conminada a anular el despacho difundido anteriormente y la Fiscalía de Moscú rectificó toda la información asegurando que de esos 45 muertos, 41 eran secuestradores y los cuatro restantes correspondían a rehenes.

Estas nuevas cifras no hicieron más que aumentar la confusión y la desconfianza por que, hasta ahora, se había informado que el número de terroristas muertos era medio centenar.

Las cifras de desaparecidos también son un auténtico desbarajuste. Primero se dijo que eran treinta las familias que aún no han podido encontrar a sus seres queridos pero, ayer, en una página de Internet creada para los parientes de los secuestrados aparecieron 114 desaparecidos, un número demasiado alto si se tiene en cuenta que los artefactos explosivos no fueron detonados y el edificio no se derrumbó.

Prohibiciones

La única explicación aparente es que esas personas estén hospitalizadas y no hayan podido ser identificadas tal vez por que continúan sin haber recuperado el conocimiento y carecen además de documentos.

No obstante, al parecer, el número de rehenes en estado grave, según datos oficiales, asciende ahora a sólo 27 personas.

Nadie se explica por qué no se permite a quienes no logran encontrar a sus familiares entrar en los hospitales y en los depósitos de cadáveres. Se empieza a hablar ya de la posible desaparición premeditada de cuerpos de las víctimas, lo que indicaría que sus heridas podrían arrojar luz sobre aspectos oscuros de la operación de asalto al teatro de la capital rusa.

Se suman también numerosas críticas debido a que no se organizó el día del asalto un operativo médico para atender inmediatamente a los rehenes tras ser evacuados.

La intoxicación por gas se hubiese mitigado de haber tomado medidas de inmediato e informado a los equipos médicos del tipo de gas empleado.