El consejero de Sanidad del Gobierno de Canarias, Rafael Díaz, defendió ayer la calidad del servicio que ofrece el servicio de cirugía pediátrica del Hospital Universitario Materno-Infantil.
Díaz afirmó en una comparecencia en la Comisión de Sanidad del Parlamento de Canarias que la asistencia ha mejorado desde que en junio del año 2000 se procedió a una modificación organizativa para atajar los problemas de convivencia entre los profesionales que prestan el servicio.
Para ello, se formaron dos equipos de trabajo con un responsable y cuatro médicos cada uno, que actúan de forma separada para que no haya roces entre ellos.
Paralelamente, la Consejería ha abierto expedientes de información reservada sobre los profesionales enfrentados, explicó el consejero.
Estas medidas, afirmó, han permitido mejorar el servicio en lo que se refiere tanto al número de intervenciones y consultas como a reducción de la lista de espera, así como a la ausencia de "errores y negligencias".
Según una auditoría encargada por la Consejería, el número de intervenciones ha pasado de 407 en 1999 a 627 en 2001, y están previstas unas 900 este año. En cuanto a la lista de espera, ha bajado de 592 personas en 1999 a algo más de 300 en la actualidad.
Las medidas aplicadas, que fueron ideadas por el director gerente del hospital, han permitido eliminar los problemas de convivencia que existían en ese servicio, dijo Rafael Díaz.
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