El curso 2002 - 2003 de las Aulas Culturales para Mayores Universidad de la Tercera Edad arranca hoy en el Parque Viera y Clavijo con la misma ilusión que en sus 25 años de andadura, pero también con los mismos problemas de presupuesto y espacio.
El solemne acto de apertura, que dará comienzo a las seis y media de la tarde, contará con las asistencia de distintas personalidades, así como con la intervención de la directora/presidenta de la Universidad, Etelvina Valdés, quien no eludirá citar las dificultades, que en los últimos años se vienen agravando por la falta de ayudas por parte de las instituciones, para seguir adelante.
De hecho, en declaraciones a EL DÍA, Etelvina Valdés valoró que la Universidad tinerfeña de la Tercera Edad "es aún más pobre que la más pobre en todo el Estado, que en el último encuentro nacional hace dos años era La Rioja, con un presupuesto de 54 mil euros".
Las necesidades económicas del curso que ahora comienza en Tenerife están presupuestadas en 48 mil euros, "aunque no creemos que lleguemos a conseguir ese dinero, porque el pasado año eran 36 mil y obtuvimos 30 mil".
Etelvina Valdés se queja de la falta de subvenciones por parte del Cabildo, del que no reciben nada, y por parte de la Consejería de Empleo y Asuntos Sociales, a pesar de la evidente labor social que realizan con el colectivo de la tercera edad, al que tratan de sacar de la soledad de sus casas e incluso evitar que en algunas de ellas avance su enfermedad de Alzheimer.
Esa falta de presupuesto y de espacio, ya que los talleres se desarrollan en el Patio de los Cipreses del Parque Cultural Viera y Clavijo, hace que esta Universidad de la Tercera Edad no viva, desde luego, los años esplendorosos de cuando ocupaba el edificio sindical y podían acoger a más de mil alumnos o cuando las subvenciones sobrepasaban los 4 millones de pesetas. En el curso 2002 - 2003 sólo 430 mayores de 50 años han podido matricularse en estas Aulas Culturales, lo que ha hecho que "unas 80 se hayan quedado fuera", y las ayudas en 2002 fueron de un millón, aseguró su directora y presidenta. Etelvina Valdés considera además que esta falta de subvenciones es una desventaja en comparación con otras asociaciones, en especial para los alumnos, que tienen que pagar sus clases y que no tendrían por qué hacerlo.
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