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Los laboristas abandonan el Gobierno de coalición en Israel

El motivo de la dimisión de los ministros del partido que lidera el hasta ayer ministro de Defensa, Binyamin Ben Eliezer, fue la falta de acuerdo respecto a la ley de Presupuestos para 2003.

COLPISA, Jerusalén
31/oct/02 19:40 PM
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Diecinueve meses de coalición en el Gobierno de Israel que preside Ariel Sharon tocaron ayer a su fin cuando los ministros laboristas presentaron sus cartas de dimisión y abrieron las puertas a unas posibles, aunque no seguras, elecciones anticipadas.

El motivo de la ruptura fue la falta de acuerdo respecto a la ley de Presupuestos para el 2003. El Likud y los laboristas debatieron sus diferencias durante más de 24 horas en unas negociaciones intensas que al final no condujeron a nada.

La ruptura llegó por algo que puede calificarse como el chocolate del loro, una minucia que en principio no debía poner en peligro la coalición pero que al final acabó con ella.

Los laboristas protestaban por una partida especial de 150 millones de euros que los presupuestos destinan a los colonos judíos que hay en los territorios ocupados, que es, paradójicamente, donde más invierte el Estado.

No es que de la noche a la mañana los laboristas estén contra los colonos, ya que la mayoría de ellos viven en asentamientos que en el pasado crearon Simon Peres y sus colegas.

Lo que los laboristas exigían es que se dedicara una cantidad de dinero similar a las poblaciones israelíes - de dentro de la línea verde - que atraviesan por una situación crítica. Hasta tal punto que en algunas de estas poblaciones el Ejército ha comenzado a distribuir la comida que sobra en los cuarteles.

Los laboristas también pedían partidas especiales para otros sectores de la población, como los estudiantes y los jubilados, sectores que los laboristas habían olvidado hasta ahora y que de repente se han convertido en su caballo de batalla.

Posiciones irreductibles

En las negociaciones entre los dos partidos también intervinieron Ariel Sharon y el líder laborista y titular de Defensa, Binyamin ben Eliezer. Ambos estuvieron reunidos con sus asesores en la Kneset durante tres horas, hasta que se vio que las posiciones de ambos eran irreductibles.

Hacia las seis de la tarde, cuando era evidente que no se podía superar la crisis, Ben Eliezer presentó la carta de dimisión y en seguida fue imitado por el resto de los cinco ministros laboristas, incluido Peres, titular de Exteriores.

Las cartas de dimisión no son efectivas inmediatamente ya que sólo entran en vigor cuando han transcurrido 48 horas, es decir, que serán efectivas mañana a las 18.00.

Todo lo posible

"Hemos hecho todo lo posible para preservar el Gobierno, pero siento mucho decir que hay quienes piensan que ha llegado el momento de romper el Gobierno", declaró Silvan Shalom, ministro de Economía y responsable de los presupuestos.

Mientras las negociaciones entre el Likud y los laboristas fracasaban, a pocos metros de allí, en la sala de plenos de la Kneset, se llevaba a cabo el debate sobre la ley de Presupuestos. Todos estaban pendientes de las negociaciones y en la votación que siguió al debate, los laboristas votaron en bloque en contra.