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¡"Ave, María", qué arte!

Cerca de diez mil personas -entre ellas muchos adolescentes y sus no tan sufridos padrescorearon las canciones de David Bisbal, en su concierto de ayer en Candelaria.

IOSUNE NIETO, S/C de Tenerife
1/nov/02 19:40 PM
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El chico al que mejor le sientan las camisas de España - esta opinión es prestada - volvió a demostrar eso en Tenerife, y demostró también que sigue siendo el joven irresistible y encantador que vimos salir de la academia de artistas y que bien pudo haber sido el ganador de aquella primera "Operación Triunfo".

Casi puntual sobre el horario previsto, a eso de las nueve y cuarto de la noche, aparecía en el escenario de la plaza de la Basílica de Candelaria David Bisbal, con camisa blanca, que destacaba un moreno a buen seguro logrado en la Isla, unos vaqueros y un sencillo cinturón. Todo ello se cambió por dos veces en el concierto, luciendo una camiseta "hippie" sin mangas y, ya llegando al final, un conjunto más formal de camisa color vino y pantalón de vestir oscuro.

Lo demás era lo que lo acompaña siempre: sus rizos, su tic de cadera, su sensual contoneo, su sonrisa perfecta y ese deje todavía andaluz con el que embauca al público: ¡guapa!, ¡vaya tela! ¡Tenerife! ¡Qué bien me lo estoy pasando!

Se entregó, se emocionó y cantó como nunca, a pesar de que sus fans ni siquiera le habrían pedido tanto, dispuestas a entregarse a su príncipe, el que alcanzó el sueño de cantar para y por toda España y que después de Canarias lo hará en Hispanoamérica.

Los gritos de quinceañeras, veinteañeras y muchos preadolescentes precedieron la aparición de David Bisbal, incapaces de contener la emoción, algunos con más de trece horas de espera por conservar la primera fila. Y es que con sólo palparse la camisa, Bisbal lograba otra oleada de sonoros suspiros como que de haber sido un teatro se hubiera venido abajo. Y qué decir cuando el artista dijo que se había traído una "amigueta". ¡Chenoa! Murmullos, gritos, algún desencanto. Pero fue una mentirijilla, porque su presencia fue sólo virtual en la pantalla de vídeo gigante para cantar a dúo con él.

Bisbal pareció realmente pasárselo bien con su público, con su banda y con sus canciones. Ofreció un repertorio como para no tener prisa, y a fe que no la había porque regaló dos "bises". Casi dos horas de concierto en el que no faltó de nada.