Sucesos

Italia llora los efectos del terremoto

Un total de 26 niños de la escuela y una profesora fallecieron como consecuencia del seísmo, así como tres mujeres del pueblo.

EFE, Italia
2/nov/02 9:51 AM
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Italia vive conmocionada por el mortal derrumbe de la escuela de San Giulano di Puglia y llora los efectos devastadores de una tragedia rememorada por los pequeños supervivientes y los desconsolados familiares de los niños desaparecidos.

El terremoto de 5,4 grados en la escala de Richter golpeó por sorpresa el jueves a este tranquilo pueblecito de la región suroriental de Molise en donde más podía dolerle: el de sus jóvenes escolares, el futuro de una población de apenas 1.200 habitantes.

La magnitud de la tragedia tiene rostro infantil, el de los más de 20 niños de corta edad fallecidos, entre ellos toda una quinta entera, la de 1996, cuyos nueve pequeños miembros perecieron bajo los escombros.

En medio de la desolación, la tristeza y esa sensación de vacío que siempre deja la muerte, los vecinos de San Giuliano quedaron ya para siempre encadenados a las 24 horas más terribles de su historia, una larga y cruel jornada que nunca podrán olvidar.

Sus esperanzas de encontrar supervivientes se fueron esfumando paulatinamente durante la pasada noche, con el sucesivo goteo de cadáveres, extraídos de entre las ruinas, con las manos, por los equipos de rescate.

Entrada la mañana se clamó al milagro, al ser recuperado aparentemente con vida un niño de nueve años, veinticuatro horas después del trágico derrumbe, pero todo fue un espejismo, pues el niño falleció poco después en los brazos de su madre.

Testimonio de la pediatra

Este triste episodio marcó la última frontera entre la vida y la muerte, de la que poco después daba cuenta un testigo de excepción: Giulia Occhionero, una pediatra del vecino hospital de Larino que un día aún cercano vio nacer y ahora ha visto morir a los mismos niños.

"Les he hecho sus primeros exámenes clínicos, luego les he curado sus toses, sus resfriados y ahora muchos de ellos ya no están", se lamentaba ayer la doctora Occhionero, que entre sollozos llegó a decir que "hubiera preferido ser yo quien estuviera muerta en su lugar".

Este mismo estado de ánimo es el que dejó traslucir la maestra Clementina Simone, que logró sobrevivir a la tragedia tras permanecer enterrada durante horas con sus alumnos, algunos de los cuales fueron rescatados cadáveres.

"No merezco este milagro que he tenido, no sé como ha pasado, pero no lo merezco", repetía la profesora Simone, que no ahorraba calificativos sobre lo que denominó "un drama inmenso", las mismas palabras que la noche anterior utilizó el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, desde el lugar de los hechos.

A su maestra María, también rescatada viva, dedicaba sus primeras palabras una de las niñas supervivientes, Giovanna, de siete años, cuyo testimonio transparente desde el hospital de Larino ha conmovido a los italianos.

"Mi maestra me daba la mano, me la apretaba, era una mano caliente que me ha hecho no sentirme sola", afirmó, impresionada por la experiencia vivida hasta el punto de declarar que "no quiero volver más ni a esa escuela ni a San Giuliano".

La pequeña Giovanna narró con ingenuidad infantil su particular descenso a los infiernos: "Nos refugiamos bajo el estrado y yo llamaba por su nombre a los otros niños, pero mi compañero de pupitre no contestaba. Parecía el fin del mundo, pero yo tenía la mano de mi maestra".

Otros escolares no tuvieron tanta fortuna como Giovanna y perdieron la vida por cuestión de poco tiempo, ya que se estaban preparando para celebrar la fiesta de Halloween con los muchachos de enseñanza media, que se salvaron todos, al permanecer en pie el edificio contiguo.

Entre los fallecidos se encuentra Antonela, hija de siete años del alcalde de San Giuliano di Puglia, Antonio Borrelli, que al igual que la mayoría de sus conciudadanos ha perdido a un ser querido en la tragedia.

Una madre que se vio agraciada con la alegría de ver salir a su hijo ileso de entre los escombros lo ilustraba así: "En San Giuliano somos como una gran familia y también nosotros lloramos por el dolor de tantas madres que han perdido a sus pequeños".